Editorial: MANDELA, UN VERDADERO LÍDER…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profileUna conocida frase que termina diciendo que los hombres que luchan todos los días por la libertad y la dignidad de sus congéneres son insustituibles, es ciertamente aplicable al héroe de todos los tiempos, el mítico Nelson Mandela, quien ayer, luego de entregar su vida a la Gran Conciencia Cósmica, nos dejó una lección verdadera de los que es un dirigente  mundial y un verdadero servidor de sus semejantes. Levantado en medio de una de esas discriminaciones que los hombres a lo largo de la historia se han inventado para satisfacer su miseria humana, Mandela lucho duramente y con mucho sufrimiento contra la segregación racial en Suráfrica y, luego de grandes sacrificios y batallas, dio al traste con el Apartheid, esa miserable discriminación racista que prácticamente excluía a todos los hombres de color oscuro de un lugar bajo el sol en Suráfrica.

Ni siquiera 27 años de duro encarcelamiento lograron quebrantar la voluntad de un ser con una voluntad de hierro y la convicción de que, bajo ninguna excusa, el aislamiento racial podía hacer la diferencia entre los seres humanos, no obstante lo arraiga y legendaria que hubiera sido hacia atrás en la conciencia de ese pueblo. Hoy, al registrar doloridos su desaparición y exaltar con complacencia la magnitud de su legado, tenemos que decir que parte de su logro político y social debe ser complementado no solo en Suráfrica, donde el hambre y la miseria de mucha de su población aun es desesperante, y ello por encima del fuerte ingreso per cápita de ese país que ha conquistado unos desarrollos económicos como nación impresionantes.

Pero en el mundo la discriminación racial, por encima de las apariencias de forma, sigue siendo un hecho que nos habla muy claramente de lo perversas que son algunas conciencias en el planeta que no conocen la solidaridad, la compasión, el dignidad y el respeto, y creen que con argumentos de cualquier clase pueden pisotear y desconocer a sus congéneres. El mundo está signado, tristemente, de la arrogancia irracional de egos enfermos que con cualquier pretexto quieren imponer normas y criterios segregacionistas de muchas maneras, y eso solo nos indica que el ejemplo y el legado que nos deja Mandela debe ser asumido por muchos otros apóstoles de la liberta y la igualdad, que sin miedo a los poderes establecidas, deben dejar claro que no sin una dura condena ética y social, se pueden ir haciendo violación de la dignidad humana, y discriminaciones absurda y estúpidas.

Paz en la tumba del gran Nelson Mandela y que ojala la verraquera de su ejemplo y vida, nos sirva a muchos para entender que la única forma digna de transitar por la existencia, es con el servicio a los demás y  la lucha por las causas grandes…