Editorial: METROLÍNEA MEJORANDO…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profileCuanto nos gusta la dinámica que le está imprimiendo la nueva gerente de Metrolínea, Laura Cristina Gómez Ocampo, a su empresa, funcionaria quien además de ser una mujer muy hermosa, definitivamente está mostrando que sabe para dónde va y que desea, de verdad, poner a marchar al ciento por ciento nuestro sistema local de transporte masivo. No es tarea fácil, porque las dificultades del sistema vienen desde el mismo instante de su constitución hace ya muchos años, en cuyo génesis se originaron toda una serie de irregularidades que, desafortunadamente, nadie ha querido investigar seriamente.

Además,  la empresa tiene que lidiar con unos operadores del sistema que hacen parte de la más rancia estirpe plutocrática de la región, esa emparentada con los caciques  de los partidos tradicionales, que están acostumbrados a gritar y a imponer sus condiciones en todas partes a cualquier precio, y frente a los cuales, desafortunadamente, gerentes anteriores y todos los que tenían que ver con el sistema, habían temblado sistemáticamente. Porque es que a la hora de sacar partido de las sociedades privadas o mixtas, el deseo  por los intereses de los usuarios es un frase de cajón que no rima bien en labios de estos pudientes detentadores del poder económico.

Pero las cosas se pueden hacer y Laura Cristina Ocampo está dando pasos que ciertamente nos sorprenden muy gratamente, aunque sabemos -¡cómo no! -, que el tema clave de las permanentes quejas de los usuarios, el de las frecuencias  que hay entre articulado y articulado en cada una de las rutas del sistema, tienen unas implicaciones de costo beneficio en las consideraciones económicas de la operación y los operadores, que no se obvia, ciertamente, con solo buenas intenciones. Pero es esta una  coyuntura estructural que mirada con ese deseo de acertar que tiene ésta señora, puede ir dando el punto adecuado para el beneficio de todos.

Nunca nadie ha querido por simple tirria el fracaso de Metrolínea, pero como en la con sabida frase de una desconcertante amiga mía, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa… Una cosa es que nosotros queramos el sistema y todo lo que contribuya para el desarrollo y el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes del área metropolitana, y otra cosa es que nos tengamos que tragar en silencio todos los zapos horribles del pésimo servicio que hemos tenido que aguantar hasta ahora a Metrolínea.

Paro usted va bien encaminada Laura Cristina y cuenta con el respaldo emocional y mental de quienes creemos que todas las cosas, sobre todo tratándose del servicio público, marchen bien. Y definitivamente su cara si es mucho más agradable a la del anterior gerente, a quien como parece que le pasa al actual candidato del uribismo a la Presidencia de la República, pueden tener muy buenas ideas pero, que vaina,  se le oyen muy mal a través de esos rostros  tan feos…