Editorial: OBRAS SON AMORES…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo-sierra1…Y no buenas razones. Eso era lo que nos decían nuestras abuelas cuando nosotros, arrepentidos por 30 segundos, prometíamos hacer cualquier cambio en el comportamiento indisciplinado nuestros y ellas, más sabias que nosotros, con su refrán nos insinuaban, pero que se vea, pero que se vea… Creo que es lo que hoy podemos decir a la nueva gerente de Metrolinea, Laura Cristina Gómez Ocampo, cuando nos dijo que lleva el sistema integrado de transporte masivo de Bucaramanga en el corazón y quiere que todos los raizales de estar tierras también amemos a su hoy por ella gerenciada empresa.

El problema es que el afecto se gana y no se impone, y Metrolinea se ha ganado el desafecto de sus usuarios por una sencilla razón: las interminables demoras  que hay entre la presencia de uno y otro articulado en los paraderos del sistema, que hace, que por más paciente que se sea, uno termine echando madres después de más de 10 minutos parado y cansado, esperando que el bendito aparatico aparezca. Y no hablemos señora gerente de lo que pasa en las horas pico, cuando hay que embutirse como sardina en lata en unos buses que parecen más un sofisticado sistema de tortura humana que cualquier otra cosa.

Ahora bien, la decisión de la reconciliación de Metrolinea con los bumangueses y ciudadanos del área metropolitana de Bucaramanga sí que es una decisión de gerencia y criterio administrativo: o se reactiva la demanda del servicio a través de unas rápidas frecuencias que hagan atractivo el desplazamiento por esta vía y por lo tanto tenga más y más usuarios, o se continua con este plan tortuga en donde cada media hora pasa una ruta y uno se tiene que subir a la brava maldiciendo el sistema. Las anteriores administraciones han preferido el látigo con el usuario que el dulzor de un servicio eficiente.

Pero seamos claros: nadie niega la bondad del sistema para el desarrollo y el progreso de la ciudad y su área metropolitana. El problema es como una cosa que es buena en sí, se maneja. En el argot normal de la actividad económica de todo el mundo, eso se llama mercadeo. Sí yo tengo un buen servicio y soy amable con el cliente, vendo más. Tan elemental como eso. Lo demás es retorica y careta. Así que señora gerente a ver si el amor que usted dice tener por el sistema y que quiere que nosotros también sintamos por él, se lo gana con obras. Lo otro no es amor, sino imposición. Y hoy por hoy es muy difícil seguirle pidiendo a un ser sicológicamente normal que bese la mano del verdugo que lo destruye a punta de látigo.