Editorial: PELEA VERGONZANTE ENTRE CONTRALORA Y FISCAL

Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profileRealmente da vergüenza ajena la garrotera de padre y señor mío que tienen armada la Contralora General de la República y el Fiscal General de la Nación, en unos términos que, la verdad, parece ya pleito de verduleras… No hay derecho a que los representantes de dos de las más representativas instituciones del país estén tranzados de esa forma tan poco edificantes ante los ojos de un país que, con  sinceridad, tiene demasiados problemas y que debería tener ocupado a tan altos funcionarios en tratar de ir sacando, poco a poco,  a la nación de sus limitaciones y tristezas.

Personalmente tenemos un muy ponderado criterio del doctor Eduardo Montealegre y aun cuando a veces se le puede ver más gobiernista que el propio Presidente Santos, creemos que es un hombre inteligente, no sectario, amigos de entender las nuevas manifestaciones sociales que se van dando con el cambio de los tiempos, aunque igualmente un poco timorato para tomar decisiones de fondo en la lucha contra la criminalidad. Y reconociendo la inteligencia innegable de Sandra Morelli, no deja de ser cierto que el poder se le ha subido peligrosamente a la cabeza y que, en más de una ocasión, ha querido usar armas innobles para perseguir a quienes han cuestionado algunos de sus actos, criticas que el ego indómito de la Contralora parece no soportar.

Pero lo que estas dos personalidades no deberían olvidar, por ningún motivo, es que representan la institucionalidad del establecimiento colombiano, y no está bien a los señores de la casa ser tan patanes como los individuos no educados de la calle, porque eso rompe todos los criterios de la etiqueta, la ética, las buenas maneras y la dignidad de unos cargos de esas dimensiones. Y digan lo que digan, los representantes del gobierno, la justicia y la fiscalización colombiana, están llamados a guardar una compostura que no se puede obviar fácilmente sin que eso tenga serias implicaciones en el discurrir nacional.

En lo personal, no creo que el hoy Fiscal General de la Nación sea tan torpe como para una vez nombrado y posesionado en semejante dignidad hubiera seguido recibiendo dineros de su anterior empleador, despropósito que solo se le ocurriría al más lerdo entre los lerdos de los mortales… Por lo demás es innegable que la arrogante Contralora General de la Republica tiene unos clavos entre pecho y espalda que sacarse, porque es de esas personas que no admiten que nadie, léase bien, nadie, cuestione sus soberbias posturas. Pero parrandearse todo un país por vanidades y presunciones sin cuento, definitivamente no tiene sentido.

En fin, triste el espectáculo que estamos viendo entre quienes supuestamente deberían ser el paradigma de la justicia y el control fiscal, pero claro, después de las garroteras súper neuróticas de Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe, aquí todos se creen con el derecho de tratar a las patadas a los demás. Un buen ejemplo para hacer pedagogía de  la paz entre los colombianos, ¿no les parece?