Editorial: PERIODISTAS IMPRECISOS Y DESINFORMADORES…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo-sierra1A raíz de la campaña a la elección de la alcaldía de Floridablanca hemos vuelto a encontrar en los boletines de prensa de los diferentes aspirantes a ese cargo, esas aparentes insignificantes omisiones de precisión al momento de entregarle a la opinión pública  información de las actividades de sus patrones. Así por ejemplo, los originales jefes de prensa de las campañas hablan siempre de cada uno de sus candidatos como de “el próximo alcalde de Floridablanca”, en un alarde de seguridad informativa que sería posible de omitir, si no fuera porque carga en su significado un fardo de desinformación que no es justa con los destinatarios del mensaje.

El próximo alcalde de cualquier lugar será quien gane las elecciones, y mientras no se haya efectuado en conteo respectivo de los votos y la consiguientes declaración del escrutinio de la Registraduría del Estado Civil, los aspirantes, por muy importantes que estos personajes se crean,  son y seguirán siendo simplemente aspirantes, candidatos  a ese cargo. Luego esta afirmación  en esos los boletines de prensa es mentirosa y contraria a una verdadera y transparente información al elector, que en rigor debería ser sancionada de alguna forma.

Claro, de pronto  es explicable la mala intención, porque hace parte de una vieja tradición en casi todas las democracias del mundo, donde desinformar, y aun más, untar de mala leche la imagen del contrincante, hace parte de un juego sucio que muchos llegan hasta a aplaudir, en una tendencia de comportamiento que en nada se compagina con una información seria y adecuada a la opinión pública y los potenciales electores.

Aquí, entre nosotros, la figura del publicista J. J. Rendón se ha hecho famoso precisamente por ser un hombre que no tiene escrúpulos a la hora de desinformar y, no solo eso, inventar todo tipo de calumnias, con tal de inclinar la balanza del electorado a favor de su contratante, y uno no deja de preguntarse, frente al supuesto éxito personal de tal tipo de manipuladores de la opinión pública, si efectivamente se puede hablar de una democracia real y transparente, cuando todo tipo de mentiras y de falacias son usadas, impunemente, para alterar el criterio de opinión pública sobre un suceso, un gobierno o un hombre.

Por supuesto, frente a tamaño desafuero de este hábil negociante de la mentira y el engaño, los jefes de prensa de la campaña de los candidatos a la alcaldía de Floridablanca son unos pobres pigmeos, pero mentira es mentira así sea grande o pequeña y ello muestra que la tal “democracia histórica de nuestro país”, expresión con la que se rasgan las vestiduras los prohombres de quimera de ésta y muchas otras elecciones populares, no es tan transparente, cristalina, diáfana, y todos esos otros adjetivos con los que la oficialidad bucólica quiere llenar la información diaria de la prensa escrita, la televisión y la radio todos los días. Y lástima que haga carrera la idea que ser buen periodista sea sinónimo de  el más habilidoso para vender como bueno lo que no lo es tanto. Una buena y pequeña muestra de porque en esta patria andamos como andamos…