Editorial: ¿POR FIN UNA BUENA DE LA JERARQUÍA CATÓLICA?

Por Wilfredo Sierra Moreno.      

Realmente de buena manera leímos en el día de ayer en el diario El TiempoOLYMPUS DIGITAL CAMERA la noticia de que la plenaria del episcopado colombiano esta trabajando un estrategia de “tolerancia cero” con la pederastia dentro de su institución, en un claro avance en la  postura de esta entidad con una desafortunada practica que ha venido corroyendo –y de que manera- la credibilidad del catolicismo en el mundo.

Independientemente de si comulguemos o no con los postulados religiosos de esa o cualquier otra institución, lo que no resulta coherente es que quienes a los ojos del mundo se presentan como los paradigmas de la moral y los comportamientos supuestamente espirituales, tenga entre sus miembros a seres  que de manera tan brutal violan no solo las supuestas santidades de la que suelen preciarse, sino igualmente el código penal y la dignidad humana. Nunca hemos dicho que esa es una práctica institucional, pero lo que fastidiaba es que la jerarquía se hubiera hecho la de la vista gorda para condenar, de manera tajante, estas prácticas degeneradas, que no se compadecen con ningún código de comportamiento y, menos, repetimos, de quienes presumen –a veces con mas soberbiamente que otra cosa- ser los exponentes de “una santidad” más que discutible.

Y por supuesto los negrísimos lunares no son solo de los curas, y ya esta semana vimos como trajeron de nuevo al país a un incontinente pastor, que en Pasto, hizo de las suyas, y con que impudor, con más de una docena de sus ingenuas feligresas,   que a lo mejor llegaron a creer que su “maní largo”  pastor tenia derecho a estos y otros privilegios. Increíble que en pleno siglo XXI, con todo y el avance tecnológicos y culturales de que nos solemos preciar algunos sectores vanidosos de la sociedad, tanta ingenuidad se pueda dar. Pero bueno, la ley actúa ahora con más frecuencia en estos casos y los obispos ya no niegan lo innegable. Ojala los prelados pasen de las declaraciones de prensa a los hechos y a los bandidos se les denuncio y se les ponga a buen recaudo de la Ley.