Editorial: ¿POR FIN UNA BUENA DE SANTOS?

Por Wilfredo Sierra Moreno.

descarga1Independientemente de si la decisión estuvo o no propiciada por la necesidad de mejor sus índices de aceptación ante la opinión pública colombiana, la verdad es que la determinación del presidente de los colombianos de no  aplicar el fallo de la Corte Internacional de La Haya que afectó los límites marítimos de Colombia con Nicaragua, ha recibido un solidario respaldo de todos los sectores de la opinión pública nacional y hasta de sus más acérrimos críticos, como el Procurador General de la República y el ex Presidente Álvaro Uribe Vélez.

La opinión general colombiana está en ascuas con las pretensiones expansionistas del señor de Nicaragua, Daniel Ortega, y la postura un tanto sumisa de la autoridades colombianas frente a lo que, indudablemente, se ha convertido en un desafío abierto del gobierno Nica a nuestra dignidad y orgullo nacional. Por supuesto, al expresar nuestro irrestricto respaldo a cerrar filas en torno a la decisión del Presidente de los colombianos, no podemos dejar de acotar que, en este litigio, hemos llegado hasta aquí por una serie de imperdonables errores en el manejo del tema, no solo de éste sino de anteriores gobiernos, empezando por el del señor Andrés Pastrana, que fue torpe al cual más al enfrentar desde su inicio la querella con Nicaragua.

Claro, la decisión va a implicar una serie de dolores de cabeza para el país frente al panorama diplomático internacional, porque no todas las naciones del mundo y menos los juristas almidonados de tan altas cortes van a aceptar, de buen agrado, que uno se haga miembro de una institución constituida  para dirimir diferencias internacionales, para luego desconocer el tribunal, cuando las decisiones le son adversas. Pero hay que reiterar una y otra vez, que el desafortunado fallo se dio más por negligencia y mal manejo de los abogados encargados desde hace tiempo por el gobierno colombiano para llevar el tema, que por cualquier otra casa.

Pero además le queda esperar al señor Presidente Santos que el heredero del poder de su nuevo mejor amigo, el señor Maduro, no le dé por sentirse aludido por la postura autónoma de Colombia. No debería, no tendría ningún argumento lógico para tal pretensión, no tiene derecho a meterse en nuestra discusiones binacionales, pero de un loco que habla con los pájaros, dice que Chávez fue la nueva encarnación de Jesucristo en América Latina, y confunde la multiplicación de los panes con la multiplicación de los penes, uno puede esperar cualquier cosa…