Editorial: ¿POR QUÉ VENDER ISAGEN?

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra morenoPosiblemente una de las criticas más fuertes que se le hizo al gobierno de Álvaro Uribe durante sus dos periodos de gobierno es el de haber vendido las empresas estatales que más producían utilidades, en una tendencia privatizadora realmente enfermiza que, a ojos de los expertos, le hizo mucho daños a la financias del estado pero, sobre todo, ferio un patrimonio que es de todos los colombianos, colombianos a los que la arrogancia uribista nunca respeto y que permitió, por vías de comisiones, que muchas personas tuvieran  sustanciosas ganancias por la circulación de dinero por debajo de la mesa.

Ahora nuestro queridísimo presidente Santos que, teóricamente, se quiere diferenciar mucho de su antecesor, vuelve a las mismas prácticas pero esta vez con la joya de la corona, ISAGEN, una de las empresas que más réditos le produce al estado colombiano y que, en sana lógica, nadie debería pensar en vender. Por supuesto, además de ser un campanazo de alerta que ésto le da a los colombianos sobre el verdadero pensamiento político-económico del señor Santos, estaría demostrando que, por encima de las declaraciones públicas y la multimillonaria publicidad oficial en los medios de comunicación, la evidencia  de la fortaleza económica de la nación no es tan real, y el barco estatal -en materia de disponibilidad de dinero para invertir en todo ese montón de promesas sin fondo que ha firmado últimamente el gobierno- está haciendo agua.

Los inquietos en estas materias de las finanzas oficiales no dejan ahora de preguntarse si la pobrísima ejecución en obras publicas que presenta la actual administración no estaría demostrando, que en contravía de lo que se quiere dar a entender, el gobierno no tiene el musculo financiero para sostener lo que plantea en el papel, y que en una medida desesperada, recurre a su empresa bandera para conseguir efectivo para medio poder hacer algo  en construcción de  infraestructura, justamente ahora que son tan imperiosas las urgencias reeleccionistas. Lo que en plata blanca querría decir que al firmar más y más ordenes de intención en construcción de mil y una obra por estos días, estaría girando verdaderos cheques sin fondo, y que más temprano que tarde va ha quedar en evidencia ante los ojos de los ingenuos beneficiados de sus supuestas buenas intenciones.

Cualquiera que sea la causa real, la de fondo -no la que se vende en los medios de comunicación-  la venta de nuestra mejor, más organizada y productiva empresa estatal no tiene sentido. ISAGEN Señor Presidente, es patrimonio de los colombianos y usted no puede, en un golpe de mano y contra el criterio de toda la opinión publica, dejarnos sin la joya de la corona del estado colombiano. Ah, y claro, las evidencias están también  demostrando que usted en el fondo no es muy diferente en el pensamiento neoliberal del Presidente Uribe. Todo se reduce a cosas de forma: mientras Uribe era frentero y arrogante, a usted, como diría nuestro coterráneo Procurador General de la Republica, “le gusta meterlo con vaselina”.