Editorial: PROBLEMAS QUE NO TERMINAN…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

descargaNo resulta tan cierto que el paro agrario ha terminado totalmente en el país, como no lo resulta igualmente real que será fácil cumplir todas y cada una de las promesas que el gobierno nacional ha firmado en las diferentes mesas de negociaciones, como quiera que eso requiere de un fuerte musculo financiero que no esta, precisamente, en las arcas de la administración nacional.

Por encima de los problemas estructurales que originan los diferentes TLC firmados por Colombia, o el reto impensable de actualizar en un par de semanas todo el atraso que en materia agropecuaria tiene la nación, hay problemas coyunturales, del día a día, como el del contrabando de alimentos por las diferentes fronteras de la nación. Mientras a las mafias de los negociadores clandestinos de todo tipo de productos de consumo diario no se les de, realmente, por la cabeza, pensar que el productor tradicional pueda competir tranquilamente en el mercado local, es cuando menos ingenuo.

Independientemente de que el inmediatismo comunicativo pueda impresionar a una buena parte de la opinión publica colombiana, pensar que los problemas se pueden resolver a punta de titulares de prensa es realmente ridículo, y con todo el afán que tiene el Presidente de revertir los niveles de aceptación entre sus coterráneos, tomar medidas a la carrera y para saltar alegremente entuertos, no es un formula inteligente para reencauzar tareas y metas largamente pospuestas.

Y encima viene la crisis ministerial, lo que implicara que los nuevos dueños de los altos puestos oficiales tendrán que empezar a caminar en los zapatos de unas oficinas en las que muchas cosas se han dejado de hacer  y en las que, el que llega, quiere dejar su propia huella. Luego lo del humo blanco en el conflicto social nacional son ilusiones de cumbiambera, y de aquí a las elecciones presidenciales del año entrante nuestro Presidente candidato va ha tener que transitar un camino minado de problemas mil, a los cuales no puede seguir enfrentando con la irrealidad que expreso cuando pregunto, ilógicamente,  ¿cuál paro agrario?