Editorial: ¿QUÉ PASA EN EL CONCEJO MUNICIPAL DE BUCARAMANGA?

Por Wilfredo Sierra Moreno.  

bg_profileMientras la ciudad de Bucaramanga y su área metropolitana  recibe la noticia esta semana de nuevas grandes inversiones en construcciones por parte de los financistas nacionales, y Fenalco exalta en la Noche de los Mejores a unos comerciantes que han dado lo superior de sí para impulsar aún más el crecimiento de nuestra ciudad en el contextos nacional, por los lados del Concejo Municipal nuestro registramos  hechos bochornosos que dan cuenta de las peleas egocéntricas de personajes y agrupaciones políticas que nunca aprendieron a pensar en grande ni a madurar por el  bienestar de sus electores.

Ciertamente a la alcaldía de la ciudad y su cabeza, el doctor Luis Fernando Bohórquez, aunque ha hecho una labor muy importante en lo que va recorrido de su administración, aún le quedan muchos retos pendientes para atender adecuadamente los desafiantes apremios de un crecimiento urbanístico y de inversión verdaderamente impresionante.  Y para poder estar al frente de las demandas que eso implica, necesita a su lado a un Concejo Municipal que no se distraiga en preocupaciones menores y en la ventilación de vanidades personales y egoísta, que no dejan bien parada a la clase política local.

De verdad creíamos superadas aquellas viejas y tristes épocas en que las sesiones para designar mesa directiva de la corporación se hacían a media noche y rompiendo candados y chapas de las instalaciones, en hechos que hablan muy pero muy mal de la condición humana de quienes los propician y que resulta aún más grotescos cuando se supone –claro eso, solo se supone- que los concejales son los lideres por excelencia de la comunidad y estarían llamados a inspirar a sus habitantes con las buenas costumbres.

Cualquier vanidad política, presunción personal, tendencia paranoica y cosa por el estilo, debería ser sacrificado en instancias como esas por el bien común de la ciudad que representan. Pero no, los pequeños padres de la patria bumanguesa se cogen a dentelladas e insultos como los más incultos seres del planeta, y la verdad el espectáculo que dan es triste. ¡Lástima! El supuesto y supervalorado honor de estar en la junta directiva de esa corporación no da para parrandearse el prestigio de ella y menos para llevarse por delante los más altos intereses de los bumangueses…