Editorial: ¿SE SALVARA FLORIDABLANCA?

Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profileLos dos posibles ganadores de la contienda electoral de éste domingo son buenos amigos míos y, en cuanto a ellos se refiere, no tengo ninguna duda de su integridad personal. Pero en política no siempre el talante de una personalidad determina el rumbo de una administración determinada y, desafortunadamente las presiones, los intereses, los preacuerdos con los caciques políticos que les respaldan y de alguna forma les garantizan la elección -acuerdos secretos que por supuesto nunca son conocidos por los medios de comunicación y la opinión pública – hace que lo que parecía blanco termine siendo más que gris.

Todos sabemos lo que son los políticos en campaña, que dan abrazos por cargaderas pero a los que, una vez en elegidos, nadie los vuelve a ver. Y claro, las promesas y  los discursos de campaña son una cosa, pero a la hora de estar arriba, en el poder, los hechos son definitivamente otros. Estas son situaciones  suficientemente sabidos en la historia política colombiana como para que nos podamos hacer ilusiones tontas de que esta elección sean, en la práctica, realmente importante para alguien. Sobre todo cuando está claro que en  Floridablanca se trata de terminar un periodo inconcluso y en donde el plan de desarrollo y todos los lineamientos determinante de la acción oficial están trazados. Por ello es más que curioso que tanto cacique haya aparecido en torno a los dos principales protagonistas de la jornada, y que se le quiera dar a estas votaciones unas dimensiones e importancia que realmente no tienen.

Por lo demás me exaspera grandemente el cuento ese chimbo de invocar y querer mostrarse como el representante del pueblo en esta o cualquier otra contienda electoral, ya que esa es una muletilla primaria, elemental y mentirosa con la que en ésta nación los ladrones de cuello blanco han podido saquear el erario público. Para la muestra un botón, el mismo Floridablanca, donde todos los últimos alcaldes que han llegado con el cuento maricon de encarnar la sangre viva del pueblo raso, han terminado condenados, huyendo de la justicia o sancionados por los órganos de control del estado. En el nombre del pueblo, como en el del amor y del mismo Dios, desgraciadamente se han cometido muchos crimines en la historia de la humanidad. Pero todavía da más rabia que exista gente ingenua que coma de ese cuento.

Poro igualmente resulta curiosamente  sintomático que el principal órgano de control del país haya designado 8 procuradores judiciales para acompañar y vigilar este proceso. ¿Será que al Procurador General de la Nación el ambientico por los lados de Floridablanca le huelo muy feo? Grave, muy grave que las autoridades judiciales tengan tal percepción de un entorno administrativo y político dado. ¿Y  será igualmente cierto el dicho aquel de nuestros abuelos de que “cuando el rio suena algo lleva”? Unas semanitas después de las elecciones de éste próximo domingo, con mucha, mucha seguridad lo sabremos…