Editorial: ¿SEÑOR ALCALDE DE FLORIDABLANCA, COLOMBIA NO ES UNA SOCIEDAD LAICA?

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra morenoComo en las viejas épocas del medioevo el señor alcalde de Floridablanca decidió impunemente aliarse con la iglesia católica para practicar el más retardatario de todos los eventos de esa institución religiosa, la del Corpus Cristhi, aquel en el cual la clerecía le vende la idea a las gentecitas del campo que lo producida en su tierra no les pertenece precisamente a los trabajadores de la tierra sino a un avariento dios al que supuestamente había que dedicarle el 10 por ciento del trabajo laboral y lo mejor de sus productos y animales.

Por supuesto viandas, frutas y gallinitas no se fueron nunca al cielo, sino a la barriga de los codiciosos curas que siempre han gustado de vivir con el trabajo y la plata de los demás, y que suelen predicar majaderías que serian explicables en épocas en que la ignorancia campeaba en el mundo, pero no ahora en tiempos de la modernidad. Que la gente pueda terminar alienada por el discurso falso de predicadores de mentiras no tiene en el fondo mucho de extraño en la historia de los pueblos, pero lo que no puede ser es que en una sociedad donde la Constitución Nacional habla claramente de la condición laica de su territorio, un alcalde terriblemente cuestionado por la opinión publica departamental, recurra al expediente de revivir vieja practicas retardatarias e hipoteque la dignidad del gobierno en beneficio de dogmas y acciones que todos creíamos superadas, ejercicio absurdo que por supuesto se hace ladinamente  en nombre de dios.

En esos viejos credos retardatarios el derecho a diezmar pero también los gobernantes bajaban supuestamente por voluntad divina y, por lo tanto, no había forma de cuestionamiento a quien representaba –teóricamente- la voluntad del cielo aquí en la tierra. Posiblemente el señor alcalde de Floridablanca, sancionado legalmente por practicas políticas indeseables en el pasado, crea que con la anuencia de los alcahuetas sacerdotes puede “dignificar” su permanencia en el cargo, pero hace rato tanto los organismos de control como la opinión publica que no se somete a esas creencias prehistóricas, determino que es indecente, ilegal y poco  procedimental que se quiera atornillar en el cargo de una manera que de verdad no es digna.

Ni siquiera con la anuencia de unos sacerdotes que se dejan comprar por unas cuantas canonjías, ni la supuesta bendición de un dios bien raro que termina casi siempre aliado con los poderosos, su permanencia en las funciones de alcalde de Floridablanca tiene alguna justificación. Hágale señor alcalde un homenaje a la decencia y por favor váyase del ejercicio de una alcaldía que bien desprestigiada ha quedado por todos sus antecesores. La ciudadanía de Floridablanca y el Dios verdadero –no el de los curas explotadores- seguramente se lo agradecerá.