Editorial: UN AÑO DE ESPERANZAS

Por Wilfredo Sierra Moreno.

descarga (6)Es éste un año de esperanzas con todo lo que implica el termino para un país que está en plena campaña electoral y por todos lados se escuchan promesas de “ahora sí” vamos a hacer lo que nunca hicimos y un nuevo periodo de dicha comenzara para este atormentado país… ¡Ver para creer! Pero además de la elección de Senadores y Representantes más Presidente de la República, se suma la una y otra vez reiterada afirmación de que ahora si habrá paz en nuestro país…

Como siempre hemos dicho en estas líneas, no es que como todos los colombianos no anhelemos vivir en un país donde ojala corrieran como en los romances mitológicos, ríos de miel y leche, pero lo que sucede es que durante muchos años y bajo diferentes gobiernos el discurso de la paz ha sido enarbolado un y otra vez, sin que a la hora de la verdad la reconciliación de los colombianos se dé por ninguna parte.

El gobierno tiene en su contra el que mientras repite que el gran logro a consolidar es el cese de la guerra, en las encuestas de opinión los registros dictaminan que, por un lado las gentes del común no le creen al gobierno y, por el otro, no tienen ni la más mínima confianza en la guerrilla a la que no duda de tildar de mentirosa y guerrerista. No dejararía de ser desastroso para las partes sentadas en La Habana, que a la hora de ir a votar la supuesta ratificación de los acuerdos por parte del pueblo colombiano, este saliera derrotado en el escrutinios de las urnas.

Es un riesgo inmenso que se corre cuando el gobierno, de manera necia, no ha querido compartir parte de las discusiones con todo el pueblo colombiano y supone, alegremente, que las tiene todas a su favor para lograr el éxito de la ratificación de los acuerdos. Que con titulares de prensa de los grandes medios escritos y televisivos nacionales se puede dar una sensación artificial de acogida total de parte del pueblo colombiano de lo que los negociantes están haciendo, es una convicción engañosa que podría darle una gran sorpresa al gobierno del Presidente Santos.

Lo que todos los gobernantes empotrados en el poder y aireados por áulicos de sacan provecho de las mieles del gobierno suponen, alegremente, es que la opinión pública es tonta y se traga todo los cuentos que les envían desde el gobierno. Pero lo que están demostrando las grandes movilizaciones populares en todas las naciones del mundo, es que cuando el pueblo se rebela no hay ortodoxia y protocolo oficial que valga. Pero, claro, los Dioses del Olimpo quiera que todas las promesas extraordinarias que por estos días nos venden, se vuelvan realidad, y entonces podremos seguir siendo, a pesar de las apariencias, los seres más felices del planeta.