Editorial: UN VIAJE DE PESADILLA EN METROLÍNEA.

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra morenoHe sido amigo desde siempre de Metrolínea porque he creído que la estructuración inicial del proyecto estaba destinado a mejor el nivel de vida de los ciudadanos del área metropolitana, pero lo que me toco vivir ayer en la hora pico fue definitivamente miserable… Con unos articulados que pasan cada cuarto de hora repletos por unos paraderos en donde, igualmente, la gente en cantidades impresionantes trata, desesperadamente, de llegar a sus hogares después de una larga jornada de trabajo. Pero lo que encuentran es que o no puede subir al bus, o de hacerlo, tiene que ir peor que en una lata de sardina, en unas condiciones que viola todos los derechos humanos del mundo.

Hace algunas semanas cuando le pregunte al señor gerente por la demora en la frecuencia en el servicio de Metrolínea, éste prácticamente me increpo que él tenia que velar por la recuperación económica de la empresa, pero uno se pregunta, entre desconcertado y sorprendido, ¿recuperar la rentabilidad financiera a costa de que? Cuando nos vendieron la idea del servicio de transporte masivo, nos dijeron que era para terminar de una vez por todas por los racimos de gentes colgados de un bus destartalado, pero esto – aunque ya no sea colgados de una puerta y se realice con buses nuevos y bonitos-, es peor y más degradante que lo que teníamos antes, con el agravante de que, según dice el señor gerente de la empresa, tenemos que agradecerle que nos traten no como ha seres humanos sino de la peor forma que se pueda concebir…

Por supuesto que todos entendemos que la empresa -a la que las gentes en los paraderos denomina Metroruina- tiene profundos problemas financieros que surgieron del inicio de su actividad, porque en ese entonces – hay que decirlo con franqueza- , se robaron toda la plata del mundo sin responsabilidad alguna, pero la recuperación de los dineros que se fueron en contratos leoninos y malos diseños de rutas no los podemos pagar ahora todos los bumangueses y habitantes del área metropolitana de la ciudad, a punta de que nos traten peor que a esclavos de la edad media.

No nos digamos mentiras señor gerente de Metrolínea, el servicio del sistema de transporte masivo en la ciudad no dignifica a nadie. Es solo un “toruradero” más que podría aliviarse si usted tuviera la gentileza de, en las horas picos aumentar las frecuencias en el despacho de los buses del sistema. Pero aunque todo el mundo se lo ha dicho de diferentes maneras, a usted no le da la gana hacerlo, porque prefiere unos miles de miserables pesos de más en su registradora, que la suerte de hombres y mujeres que si queremos y amamos de verdad a la ciudad. Como se ve que usted nunca usa los servicios de su pomposa empresa en las horas pico. Debería hacerlo por lo menos un día de estos, para que supiera que se siente cuando a los seres humanos se les trata peor que a animales…