Editorial: VENEZUELA NOS LA MONTARÁ…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

1a wilfredo sierraLa posición blandengue del Presidente Juan Manuel Santos con todo lo que tiene que ver con Venezuela va teniendo graves consecuencias en la relación bilateral, sobre todo en materia de las disputas territoriales que tradicionalmente hemos tenido con nuestros vecinos. Y hora el señor Maduro en una expresión más de dictadorzuelo tropical ha decidido fijar los límites en un área marítima – en litigio hace muchos años – de manera unilateral, arbitraria y grosera, como solo puede hacer un patán que cree que tiene suficiente capacidad de intimidación sobre el sujeto de su acción.

Desafortunadamente con el transcurso del tiempo el Presidente colombiano a dado claras muestras de ser prisionero de una obsesión enfermiza por lograr una hipotética paz con la guerrilla colombiana, y en aras de esa fijación mental ha ido entregando una a una sus supuestos inalterables en cuento al respeto y la dignidad que un estado decente debe tener frente a los delincuentes, llegando a extremos de permisividad que de verdad son sorprendentes. El eje paz – guerrilla – Venezuela esta inalterablemente consolidado, como quiera que más allá de las declaraciones formales del gobierno venezolano, el respaldo y la tolerancia de ese estado para con los subversivos de este lado de la frontera es total, y en la práctica sus acciones de los últimos tiempos no dejan ninguna duda de ese compromiso. Los hombres de la Revolución Bolivariana Chavista consideran a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, como a sus parecen en la tarea “de liberar a America Latina de la dictadura Yanqui”, y de ello, como no, han dado muestras claras en muchas ocasiones.

El maquiavélico Maduro, que lee con claridad maléfica los afanes obsesivos de Santos, ahora aprovecha para apretar los tornillos en terreno sensible para la dignidad del pueblo colombiano, y por medio de un plumazo – como es característico de él – pretende resolver un litigio que corresponde solucionar a los organismos internacionales para tal efecto establecidos desde hace mucho tiempo. Pero para la concepción revolucionaria de Maduro, esos tribunales son expresión de la filosofía retardataria y pro gringa de los supuestos entregados a la burguesía internacional, y por supuesto al jefe de la pomposa revolución venezolana le importa un carajo lo que esas instancias diplomáticas digan.

Los analistas más imaginativos y audaces hablan hoy de que a la situación difícil y controvertida del interior del vecino país le convendría una confrontación armada en la frontera, para distraer las tensiones internar que el desgobierno allí genera. Pero aunque siempre hemos creído al señor Maduro como un ser muy inmaduro e irresponsable, no creemos que la dimensión real de su locura le dé para jugar con candela, propiciando este tipo situaciones que todos sabemos dónde comienzan pero no donde terminan.

De todas formas las trastadas políticas del heredero de “su nuevo mejor amigo” no creemos que le dé para dormir más tranquilo de lo que supuestamente hasta ahora lo hace el actual gobernante de los colombianos. No dejamos de imaginar que como buen jugador de póker, nuestro gobernante pueda tener la intuición de que es muy coincidente esta jugada de Maduro con la arremetida violenta que las FARC están desarrollando en nuestro territorio. ¿Combinación de todas las formas de lucha? Uno nunca sabe. Y es que no se puede olvidar que los “revolucionarios” siempre han considerado que en su labor por liberar al mundo de la dictadura del imperialismo y de las burguesías nacionales, no hay fronteras que valgan. Tu patria es mi patria y tu lucha es mi lucha, dicen bucólicamente los mamertos. Lo único a lo que aspiramos es que este nuevo incidente contra nuestra dignidad nacional no sirva para que se usen una vez más las rodilleras tradicionales, gracias a la cual entregamos más y más nuestro orgullo y dignidad, todo en aras por un hipotético Novel de la Paz,  que a lo mejor nunca llegue.