Editorial: ¿Y PORQUE NO HABLAR DE CONTROL NATAL?

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredoCada vez que registramos noticias sobre el esfuerzo de los gobiernos de diferentes pueblos y ciudades del mundo sobre la necesidad de crear nuevas infraestructuras de servicios, atender la hambruna de pueblos enteros que se mueren en la indigencia, ampliar calles, autopistas y carreteras para atender el transito de automotores que se agolpan por millones en todas las vías del planeta, estamos hablando de fenómenos originados en una superpoblación del planeta que, tarde que temprano va a propiciar más y nuevas desgracias que las que ya ha creado a lo largo de la vida de la sociedad moderna.

Resulta por lo menos desconcertante que ante el desmadre del crecimiento poblacional que genera violencia y miseria por todas partes, los líderes del planeta, sus gobernantes, los que dicen ser los interpretes del interés general, no digan nada serio para plantearse de frente ante un fenómeno de gestaciones geométricas, sin ton ni son, que solo generan  seres que nunca tendrán un destino cierto en este pero mundo.

Signados por una diplomacia y conveniencia cobarde, lideres y políticos de todos los estratos y todas las razas se someten a los dogmas arbitrarios de distintas corrientes y confesiones religiosas que promulgan la estúpida idea de que cada ser llega a la existencia con “su arepa debajo del brazo”. “Dios proveerá”, dicen las mujeres beatas e incultas frente al hecho biológico y repetitivo de la fertilidad, pero la verdad es que el Dios de los predicadores no es más que un engendro teológico de unos desalmados vividores que suelen explotar, de manera miserable, la ignorancia y los miedos atávicos de los incultos que todavía tienen un criterio mágico-primitivo para asumir muchos eventos de la existencia.    

Ni Dios provee como las mujercitas simples suelen creer, ni cada recién nacido trae su arepa debajo del brazo, y resulta mortificante lo pusilánime de quienes entendiendo que eso no es así – desde los diferentes cargos de responsabilidad gobernativa, administrativa y pedagógica del mundo-  sencillamente se callan para no indisponerse con el establecimiento religioso de cada zona del planeta. Mientras tantos más y más seres llegan minuto a minuto a la existencia para trazar un recorrido de existencia llena de dolor, angustia y desesperación, que no puede ser el designio de ningún teórico Dios de pacotilla, sino más bien la perversa actitud de un demonio maléfico que se deleita con el sufrimiento de los más pendejos…