Editorial: Y TIEMBLA, Y TIEMBLA, Y TIEMBLA…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra morenoMe toco vivir estando residiendo en Pereira  los meses previos al gran terremoto que borro  buena parte de esa ciudad, y siendo miembro de la red de comunicaciones por radioteléfono de esa localidad, advertimos, una y otra vez, que la posibilidad  de una gran terremoto, dadas las condiciones geológicas de la región era más que inminente y que las gentes del área, toda la zona cafetera, no estaba preparada adecuadamente para enfrentar un fenómeno de esta naturaleza. Y el evento se presento y arraso con buena parte de la ciudad y muchas vidas de sus residentes.

Y el suceso de Pereira me viene ahora a la mente,  porque la frecuencia con la que se está moviendo el suelo en el departamento de Santander por estos días es sintomático, en el estudio de los expertos sobre la materia, de un gran desplazamiento de placas tectónicas de podrían generar algo más que otro temblorcito  fuerte. Desafortunadamente, como aconteció entonces en Pereira, entre nosotros no hay una conciencia madura de la posibilidad más que obvia de un  gran terremoto, y por supuesto, no ha existido una preparación, una formación, una instrucción a las gentes de nuestra región sobre que hacer en el caso de presentarse ese incidente, y vivimos como si no estuviéramos sobre uno de los más grandes nichos sísmicos del mundo.

Como dicen nuestra abuelas, Dios quiera que eso nunca pase, pero la responsabilidad de una sociedad madura es la de estar prevenida y atenta frente a riesgos ciertos para sus miembros. Y en este caso y vista la presencia de dos de las más grandes fallas geológicas que nos atraviesan, las probabilidades están por encima de la media. ¡Ojo! Y no quiero ser pregonero necio de desgracias. Pero uno no puede vivir de vecino de una polvorería sin tener el palpito de que,  de pronto, el negocito del vecino pueda explotar en mil pedazos..