FONCE FILMS, EL CINE SANGILEÑO

Por María Isabel Urrea Reyes (Tomado de La Zigarra de San Gil)

Hace 40 años murió Alfonso Castro Martínez, el hombre sencillo que realizó varias películas de cine en San Gil, dejando una huella cultural y ejemplar que nadie ha superado.

la zigarraSi se habla del cine sangileño, muy seguramente la gran mayoría de los habitantes ignoren quién fue Alfonso Castro Martínez. Pero para quienes lo conocieron y compartieron sus inquietudes artísticas, hablar del tema es recordar a Castro, no sólo como médico, sino además como amigo, padre y ser dotado de talento musical e inclinación cinematográfica. Hace más de 50 años funcionaba el Círculo Médico en San Gil, y en él Castro encuentra un semillero ideal para robustecer su profesión de cardiólogo y en tan excelso grupo de amigos, encuentra la disposición necesaria para hacer teatro y posteriormente rodar varias películas que hoy reposan en el Patrimonio Fílmico Colombiano, como e j e m p l o i n m o r t a l d e l   l e g a d o cinematográfico que dejó para la tierra santandereana. Castro Martínez, con su espíritu jovial y alegre, conforma un grupo de amigos que fueron la nómina de actores principales y de reparto, quienes con su histrionismo natural personificaron cada personaje creado por el director de Fonce Films.

Esta apasionante historia pretende de manera sencilla rendir un homenaje al único director, realizador y productor del cine sangileño, al cumplirse 40 años de su fallecimiento, el 25 de julio de 1973. La pasión por el cine impulsó a Castro, de tal manera, que junto a sus amigos comentaban las películas del momento creando un cine club, en donde se analizaban propuestas cinematográficas y se reflexionaba sobre cualquier título. Hablar de Fonce Films, y de su director, es entender cómo era el San Gil de la época, cómo se vivía con ardor el teatro y las puestas en escena de obras teatrales como “Las casadas engañan de 7 a 9” y “Médico a Palos”, que se presentaban en beneficio del ancianato San Vicente de Paul.

Del teatro pasó a filmar las películas, y con pocos recursos, construyó el equipo de luces, el  vestuario, la ambientación, y mientras los actores ensayaban, Castro los iba filmando, grabando en su cámara del cine de 8 milímetros. En 1954, comienzan a rodarse títulos como El Tesoro, una obra de José María Eca de Queiroz y adaptada por Castro; posteriormente de manera muy original edita varias grabaciones y construye una historia cuya locación era el aeropuerto Los Pozos que, por la época, funcionaba y tenía buena demanda.

La fotografía, la dirección y el guión los realizaba Castro, y luego enviaba las cintas para su  proceso de revelado a los Estados Unidos. Cabe aclarar que por la fecha ya comenzaba el cine a color pero aún se conservaba un encanto por el cine silente tardío, y el blanco y negro. Para el rodaje de El Rapto, una tercera película, se contó con la actuación de mucha gente que pudo dar el crédito al director “como 10.000 extras”. Esta cinta tiene locaciones como el famoso Club Ciprea, La Iglesia del Hospital San Juan de Dios de San Gil, el aeropuerto Los Pozos y la cárcel que se estaba construyendo.

Alfonso Castro supo de manera versátil realizar cada película con un género distinto, es así como Hogar Dulce Hogar, es la típica comedia hogareña del hombre bebedor que pretende escaparse del hogar para seguir su juerga. El Cine romántico se vio reflejado en Romance de Amor, una pequeña cinta que no se encontró pero que narraba la escena del amor profundo de una pareja. El género del triller con Apartamento 301, recordando el crimen de una famosa

modelo, sucedido en la capital. Una estrella en mi camino, una historia capturada en 16 milímetros, a relata la historia de un seminarista y todos los rituales católicos. Para la fecha de su realización este título sirvió para sensibilizar a los estudiantes  del seminario; muchos  sacerdotes hoy desaparecidos, fueron los actores de tan hermosa cinta pues la fotografía es bella.

Fonce Films participó en las cien marías colombianas, con una versión de Castro Martínez sobre la obra literaria de Jorge Isaac. Cuando se veía la película se hacían entrega de premios “oscar” y se exaltaba la actuación de protagonistas como Adolfo Muller, Rafael Gutiérrez, Margarita Reyes Cifuentes, Rosario Plata, Enrique Reyes Perdomo, Diego Larrota, Beatriz Noriega, Cecilia Márquez, Gerardo González, entre otros. La familia Noriega, fue la segunda familia de Castro Martínez, pues se casó con Marina y tuvo cuatro hijos quienes también fueron extras en el entierro de La María, rodada en los años 70.