GUERRILLERA DESMOVILIZADA CUENTA SU TERRIBLE EXPERIENCIA AL INTERIOR DE LAS FARC

“Ellos me obligaron a abortar y aunque lo sacaron vivo me lo asesinaron”: Yolanda guerrillera desmovilizada del frente 37 de las Farc

DSC09234Bucaramanga, 27 de Noviembre 2013. Una guerrillera del frente 37 de las Farc  que se entregó a las tropas de la Segunda División cuenta su terrible experiencia al interior de esa organización terrorista. “Ese día me sentía mal y la enfermera se dio cuenta de mi embarazo enseguida, le dijo al comandante y de una me empezaron a dar pastillas, en ese momento le pedí perdón a Dios, lloraba muchísimo, me obligaron a tomarme más de 10 pastillas y otras que me penetraron, hasta pasada la media noche expulse a mi bebé que nació con vida, ellos decían está vivo, y decidieron asesinarlo”.

La presión del Ejército contra organizaciones narcoterroristas en el sur de Bolívar, y la ilusión de darle un mejor futuro a sus hijos llevaron a alias ´Yolanda´ a entregarse. La guerrillera con ocho meses de gestación y un niño de tres años, viajó desde el sur de Bolívar hasta la base del Batallón de Infantería N° 14 ´Capitán Antonio Ricaurte´ adscrito a la Quinta Brigada, ubicada en el municipio de Aguachica, sur del Cesar. Al presentarse ante los soldados alias ´Yolanda´ de 28 años de edad, manifestó llevar 12 años en las Farc, y señaló que tomó la decisión de fugarse cansada de malos tratos, y por el miedo de volver a perder un hijo.

Pensando en brindarle mejores condiciones económicas a su familia, y en reencontrarse con sus dos hermanos, ingresó a los 15 años a las filas guerrilleras en área rural del sur de Bolívar. Después de un mes de instrucción aprendió a disparar, tiempo en el que también cumplía labores de cocina, aseo, y  se entrenaba para caminar más de ocho horas continuas. En esos entrenamientos para los posibles atentados contra soldados, policías y población civil que se negaba al pago de vacunas. Se enamoró por primera vez y quedó embarazada; cumplidos los seis meses de gestación tuvo una recaída y fue descubierta y si bien veía como varias niñas y mujeres eran abusadas sexualmente por los jefes – y la gran advertencia que les hacían si quedaban en embarazo –  nunca pensó que le fueran arrebatar su hijo.

“Después que me recuperé volví al área, siempre con esas imágenes del aborto en mi mente y aunque quería desmovilizarme el miedo no me dejó, así que continué cumpliendo órdenes y participando en acciones delictivas hasta que un día llegó el Ejército hasta una finca y me capturó por el delito rebelión, pero solo duré seis meses porque la guerrilla pagó mi fianza”.