JUEGO DE TRUMPS

A la derecha, el presidente Donald Trump durante una visita de Estado a Francia Credit Stephen Crowley/The New York Times

Por MAUREEN DOWD 18 de julio de 201. https://www.nytimes.com/es/ WASHINGTON — Hermanos dispuestos a hacer cualquier cosa por el poder. Acuerdos secretos con enemigos. Un muro. Alcahuetas de un país al este. Engaños y traiciones, pequeños pajaritos que filtran los secretos. Un rey loco maniaco con una corte llena de príncipes y princesas calculadores y egoístas, que portan la seda más fina, la inmoralidad más descarada y gobiernan sin que les importe en lo más mínimo el bien de su pueblo.

La noche en Washington es larga y llena de terrores. El Juego de Trump ha traído consigo una ilegalidad nunca antes vista en la capital. A lo largo de su vida, Donald Trump ha sobrevivido y prosperado con la filosofía de Meñique en Game of Thrones: “El caos no es un pozo. El caos es una escalera”.

Pero ¿la decepción rampante y la corrupción de este reino están cerca de ponerle fin al imperio del caos? ¿Es este el fin para Cersei en Desembarco del Rey y para Trump en Washington? El presidente de la estirpe de Joffrey está por aprender que tener un talento para distraer con publicaciones en Twitter no es lo mismo como poder caminar por un piso en llamas sin quemarse.

Con su marca golpeada, la familia intentó dejar atrás sus problemas durante el fin de semana. Ivanka y Jared se escaparon a una conferencia en Sun Valley, Idaho, mientras Trump y Melania huyeron a la Ciudad Luz para el Día de la Toma de la Bastilla –al portavoz Sean Spicer le tocó celebrar solo en la Embajada de Francia en Washington– y luego al club de golf de Bedminster para el Abierto de Golf Femenino (algunas mujeres protestaron).

Trump siempre exagera sus números con su propia aritmética de ego. Pero Donald Jr. y Jared han estado muy ocupados pinchando esos globos. Don Jr. minimizó los primeros reportes de la reunión, revelada por The New York Times, con Natalia Veselnitskaya, la abogada rusa con contactos en el Kremlin, y Rob Goldstone, el publicista de una estrella pop rusa que puso a Trump en uno de sus videos musicales. Sin embargo, pronto quedó claro que había más ahí.

Primero descubrimos que había seis y no cuatro personas en la reunión, incluido un cabildero que, casualmente, era un exintegrante de la unión de contrainteligencia soviética. Luego revelaron que había ocho personas. Para la próxima nos enteraremos que todos estaban en videoconferencia con Putin. A Don Jr. no le apena haberse reunido con los rusos para conseguir información sobre Hillary Clinton. Solo le molestó, como le dijo a Sean Hannity de Fox News, que la reunión resultó ser “nada” y “20 minutos desperdiciados”. La idea de que hubiera sido inapropiada nunca le pasó por la cabeza.

Jared Kushner ha tenido que enmendar tres veces su lista de contactos extranjeros y ha agregado más de cien nombres que, por alguna razón, se le habían pasado. “Sus abogados dijeron que fue de manera inadvertida y que un integrante de su personal le había dado clic a ‘Enviar’ de manera prematura antes de que estuviera completado el formato”, según Michael Isikoff en Yahoo News.

Sin embargo, nadie en Washington –aquel lugar donde los formularios laaaargos son bien conocidos– cree eso. Como hizo notar Vox: “La cosa es que no hay un ‘botón de enviar’ para este tipo de formulario, con nivel de seguridad. Hay 28”.

Como un teatro, la saga de Trump ha sido espectacular, tiene una amplia colección de bufones y juglares. ¿Quién podría siquiera inventarse a un personaje como Rob Goldstone, el publicista británico que toma vodka al por mayor y parece inhalar chocolate y al que le gusta estar de fiesta en los salones de té rusos?

¿Quién podría haberse imaginado al abogado de Trump, Marc Kasowitz? Según reporta ProPublica, después de que un televidente del programa de Rachel Maddow le envió un correo a Kasowitz urgiéndolo a “Renunciar ya”, el abogado respondió con mensajes como “Ten cuidado, zorra” y “Ya sé dónde vives, te veo… y me verás. Te lo prometo”.

Kasowitz, de acuerdo con ProPublica, tiene problemas de alcoholismo que podrían prevenir que consiga la autorización de seguridad y ha estado frustrado con el presidente y su falta de disciplina al quejarse por la trama rusa, según The Washington Post.

En una entrevista con reporteros a bordo del Air Force One de camino a París, el presidente Trump de nuevo intentó culpar a otros por el hackeo de la elección por parte de Rusia. “Y no digo que no sea Rusia”, dijo. “Lo que digo es que tenemos que protegernos sin importar quién sea. Como saben, China es muy bueno en estas cosas. Odio decirlo, pero Corea del Norte es muy bueno para estas cosas”.

Se enalteció como alguien muy astuto cuando mencionó que había discutido el hackeo con Putin. Se lo mencionó una vez, según Trump, “y se lo volví a preguntar de nuevo, pero de otra manera”. Wow. Eso seguro dejó indefenso al ex agente de la KGB. No sabes nada, Donald Trump. El presidente defendió a su hijo mayor –quien tiene la misma edad que el presidente francés Emmanuel Macron– como un “buen chico”. Don Jr. sí que aprendió los valores familiares.

En palabras del malvado Ramsay Bolton de Game of Thrones: “Si crees que esto termina con un final feliz, no has estado poniendo atención”.