Luis Eduardo Franco Ospina: EL HOSPITAL UNIVERSITARIO RAMÓN GONZÀLEZ VALENCIA VIVE EN UNA PERMANENTE EMERGENCIA. 2 Parte.

Por Wilfredo Sierra Moreno.

lUIS EDUARDO FRANCOEl dialogo con el medico radiólogo Luis Eduardo Franco sobre la realidad interna del Hospital Universitario Ramón González Valencia se hace cada vez más interesante, porque a medida que la conversación transcurre, la dimensión de las denuncia se hace más fuerte. Como consecuencia de sus afirmaciones en la primera parte de esta entrevista, la pregunta que nos surge es elemental: ¿Nuestro Hospital regional esta funcionando mal? Y la respuesta de nuestro entrevistado es:

“No está funcionando bien, estoy completamente seguro. Digamos que todas las instituciones pueden tener momentos difíciles, sin momentos de planeación, sin momentos de estabilidad, sin momentos de progreso. Pero el Hospital permanentemente está en una emergencia. Por ejemplo, lo que más notamos en este momento –y cualquier ciudadano lo puede constatar- es una contingencia locativa, contingencia de insumos y contingencia de personal, de recurso humano”. Y a continuación explica: La contingencia locativa es más que obvia ya que se estableció por una necesidad sentida y valida, bastante necesaria: el reforzamiento estructural para la sismo resistencia –que es una norma internacional que debe cumplirse-. Y un Hospital es de una construcción bastante antigua, de muy buena calidad pero que requería unos ajustes y unas revisiones.

Y a continuación viene una nueva denuncia del médico Franco Ospina: Pero estos ajustes y revisiones son de una magnitud muy superior a la capacidad que tiene el sistema de administración de la empresa, para responder como se debía a esta obra civil. Y no se hizo un plan de contingencia.  La anterior administración del González Valencia,  no elaboro un plan para ver como se iba a desarrollar los trabajos y a la vez atender  a los pacientes con una mediana calidad, una mediana seguridad, de manera que ingresa uno a quirófanos donde en donde entra tierra y polvo, y entonces,  hay que cerrarlos. Luego  si se necesitaba 18 quirófanos ahora hay solo 3. No se puede tener un niño recién nacido, en estado de cuidado intensivo, sometido a ruidos, golpes y vibraciones, en una construcción que esta a pocos metros del bebe.

Y el radiólogo en su exposición sube la voz y, otra vez indignado afirma: Ese tipo de contingencias son gravísimas. Eso no fue planeado. Eso fue absolutamente hecho a la deriva, y sin ningún conocimiento estructurado de como deberían adelantarse los trabajos, de manera que sobre el camino pensaban que podía agregar las cargas.  ¿Qué ocurrió? Que de los 10 ó 12 meses planeados para la construcción, ya llevamos prácticamente 2 años, y todavía falta la mitad de la obra. Además de que los costos también se disparan de una forma astronómica. Y que la calidad del servicio desde el punto de vista locativo –estamos hablando solo desde el punto de vista locativo, nos enfatiza nuestro interlocutor- es pésima.  Y eso, puntualiza, solo hablando de eso, porque hay muchas otras cosas en el manejo del Hospital Universitario Ramón Gonzales Valencia, donde las deficiencias se multiplican.

Cuando se le pregunta al doctor Franco quien es el responsable de lo que está pasando en el Hospital, el no duda un instante en responder: Especialmente la administración anterior de la institución, que no hizo un plan de contingencia, y que tampoco tenia la intención de medir cuales eran las variables que debían controlarse para pode ofrecer una sistema de, estar construyendo y al mismo tiempo funcionando. Eso no se calculo bien, se hizo de una manera –para utilizar un termino suave- folclórica y las consecuencias están dadas y seguirán habiendo consecuencias muy graves al respecto.

Cuando le interrogamos cual seria una salida coyuntural y estructural al problema del Hospital Universitario Ramón Gonzàlez Valencia, Luis Eduardo Franco responde francamente: Realmente una solución no la hay. Serían múltiples soluciones porque el problema es multifactorial. Si empezamos por los fundamental es que el gobierno central, desde las mismas políticas de salud del estado, hacer una transformación total. Porque no puede pretenderse medir el producto de una institución de estas, como si fuera una fábrica común y corriente, o un negocio, o un restaurante, o un hotel, que se miden por cuanta plata produjo. Eso no es así.

La salud es un servicio social –sigue diciendo el doctor Franco-, es una obligación de estado, y por lo tanto no puede tener unas mediciones como las del comercio y volver una opción autosuficiente, que produzca uno dividendos para unas personas que terminan siendo dueñas del servicio. Eso no puede medirse de esa manera. Entonces ya, desde el principio, hay un grave error en la concepción filosófica que tiene el gobierno central de lo que es la prestación del servicio de salud.