OFENSIVA CONTRA EL HURTO DE AUTOPARTES EN EL ÁREA METROPOLITANA DE BUCARAMANGA

Derrotado principal mito de inseguridad en hurto y comercialización ilegal de estos elementos

Bucaramanga. La Policía Nacional a través del Grupo de Investigación Criminal (SIJIN) en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, adelantaron una operación policial que permitió desarticular una organización delictiva denominada ‘Rompevidrios’ y ‘Encomienda’ conformada por 14 personas quienes cumplían diferentes roles en la cadena criminal relacionados con la receptación y la extorsión a víctimas de hurto de autopartes y accesorios de vehículos y motocicletas.

Este trabajo investigativo generó la ejecución de 9 órdenes de allanamiento y registros, realizados en forma simultánea en diferentes inmuebles, ubicados en el sector de la avenida Quebrada Seca en el Centro de Bucaramanga.

La organización tenía más de 30 años en esta modalidad delincuencial, actuaba en el principal nicho de comercialización ilegal de autopartes hurtadas en el Área Metropolitana de Bucaramanga y todo el Departamento de Santander, con comportamientos delincuenciales tipificados a partir del análisis e integración de denuncias instauradas por este tipo de modalidad; no obstante, algunas víctimas desistieron de instaurar la denuncia, alimentando la cultura de la ilegalidad que es la que soporta estas modalidades delictivas.

En los procedimientos, fueron capturados mediante orden judicial emitida por el Juzgado Séptimo Penal Municipal con función de control de garantías de Bucaramanga, un sujeto conocido como ‘mamut’, quien sería el cabecilla de este grupo criminal y 13 de sus cómplices, uno de ellos en flagrancia por el delito fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones, de esta forma los implicados enfrentaran procesos por los delitos de extorsión, concierto para delinquir y receptación.

Durante la investigación se pudo establecer que la economía criminal, permitió demostrar la comercialización de autopartes y accesorios que ascendían a 850 millones de pesos mensuales, toda vez que de un solo vehículo abandonado sustraían hasta 17 accesorios, que luego comerciaban en algunos establecimientos de venta y distribución de repuestos legalmente constituidos, los cuales eran utilizados de manera paralela como fachada.

Otro aspecto muy importante dentro de las investigaciones realizadas corresponde a que los integrantes de esta organización actuaban a través de la doble victimización a partir de la extorsión que se materializaba a través de la mediación que realizaban por medio exigencias económicas para la devolución de los elementos y motocicletas hurtados en el área Metropolitana, previamente a las mismas víctimas.

De igual forma, dentro de los elementos que hurtaban con mayor frecuencia se encontraron Computadores o módulo automotriz (ECU), Espejos retrovisores, tapas protectoras del tanque de gasolina, logos e insignias de vehículos, antenas, tapas o copas de rines, entre otras autopartes.