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AL BÁCULO DONDE SE APUNTAN LOS CASOS DE CORRUPCIÓN EN COLOMBIA NO LE CABE UN PUNTO MÁS

¨Voy a referirme a uno de los capítulos más fuertes de mi vida, el secuestro que viví durante 373 días por parte del ELN. Tenía 19 años, sueños y un espíritu de libertad que nació conmigo y del que nadie me lo podrá robar jamás.¨

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¨Hace 18 años estaba secuestrada y permanecíamos junto a un pequeño grupo, entre ellos mi padre, en un lugar desconocido entre las montañas del sur de Bolívar. En mi diario que luego se convertiría en el libro donde se detalla día a día esa tortura, narraba y lo voy a hacer literalmente como aparece en el libro:

Hoy llegaron las mulas con ropa, confeti, trago, juegos y un tarro de pintura negra lo que me hace feliz. Me puse a pintar los punticos del báculo, pues ya se están borrando los de los primeros días; quedo súper lindo. ¿Cuándo en la vida me iba a imaginar que dependería tanto de un palito? ¡Le tengo cariño! Al tercer día de estar acá, como me caía tanto, una guerrillera lo cortó y me dijo:

  • Tome, cárguelo, que le sirve para apoyarse y es más fácil la caminata.

Y si, tiene toda la razón: ya no me caigo tan seguido. Aquí lo tengo. En él anoto todos estos días con puntos. Pienso llevármelo el día que nos liberen para tenerlo como recuerdo de este secuestro. Martes, 18 de enero de 2000”.

Comparando el ejercicio que hice en ese entonces de pintar el báculo con un puntico por cada día de presidio, me hago la siguiente pregunta: ¿qué pasaría si a alguien se le ocurriera pintar en un báculo un punto negro por cada hecho de corrupción que azota a este país? – la respuesta con certeza sería una sola: no habría báculo capaz de soportar un punto más.

Colombia debe despertar. Es un imperativo que todos los colombianos decentes, que somos más, nos debemos fijar como norte. Tenemos que derrotar a tanto político perverso que se olvidó de su deber como representante de una comunidad y orientó todas sus baterías hacia el enriquecimiento ilícito, no importándole llevarse con ellos la vida de miles de personas que hoy carecen de un servicio de salud, de miles de niños que mueren de hambre por desnutrición, del desamparo de ancianos que merecen toda nuestra atención, realizando obras a medias sin importarles el peligro que puede acarrear una mala ejecución.¨

LESZLI KALLI

SENADO CENTRO DEMOCRÁTICO 52