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ALINEAR MEJOR POLÍTICAS COMERCIALES Y DE DESARROLLO AGRÍCOLA PARA LOGRAR LA SEGURIDAD ALIMENTARIA PIDE LA FAO

baner3El incremento del comercio de alimentos debe apoyar los objetivos de la seguridad alimentaria nacional y mundial.

9 de diciembre de 2015, Roma – Las normas que rigen el comercio internacional de productos alimentarios y agrícolas deben elaborarse prestando atención a mejorar la seguridad alimentaria de los países y otros objetivos de desarrollo. Para ello se necesita un enfoque pragmático que alinee las políticas agrícolas y comerciales a nivel nacional, argumenta un nuevo informe de la FAO.

El aumento previsto en el comercio mundial de productos agrícolas, junto con los patrones cambiantes del comercio y las múltiples amenazas que pesan sobre los suministros globales, darán el comercio y su gobernanza una mayor influencia sobre la dimensión y la naturaleza de la seguridad alimentaria por doquier. Como resultado, el reto para los responsables de las políticas consiste en garantizar que este aumento “trabaja a favor, y no en contra, de la eliminación del hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición”, según El estado de los mercados de productos básicos agrícolas. La nueva edición de este informe de la FAO busca reducir la actual polarización de puntos de vista sobre el comercio agrícola, donde algunos insisten en que el libre comercio permite contar con alimentos más accesibles y disponibles, mientras que otros, apuntando a la reciente etapa de volatilidad de los precios alimentarios, subrayan la necesidad de un enfoque más cauteloso hacia el comercio, incluyendo diversas salvaguardias para los países en desarrollo.

Subtitulado “Comercio y seguridad alimentaria: Lograr un mejor equilibrio entre las prioridades nacionales y el bien colectivo” el informe SOCO (por sus siglas en inglés) enfatiza que el papel del comercio varía enormemente en función de las características del país, tales como ingresos, estructura económica y de la tenencia de la tierra, nivel de desarrollo agrícola y grado de integración de los agricultores en las cadenas globales de valor. En medio de tal variedad de condiciones domésticas, las normas internacionales para formular las políticas comerciales nacionales deberían apoyar los esfuerzos para mitigar las distorsiones que afectan a cualquiera de las cuatro dimensiones de la seguridad alimentaria: disponibilidad, acceso, utilización y estabilidad.

Equilibrar los objetivos a corto y a largo plazo está adquiriendo una importancia vital, considerando que la naturaleza de las distorsiones varía enormemente y que los vaivenes de los mercados ocurrirán posiblemente con mayor frecuencia debido a las incertidumbres de tipo geopolítico, climático y las inducidas por las políticas. Si bien los esfuerzos para intervenir y blindar los mercados internos de la volatilidad de los precios mundiales pueden de hecho conducir a una mayor volatilidad de los precios internos, los incentivos agrícolas desempeñan un papel importante para impulsar la producción agrícola y su eficiencia y fomentar un mayor crecimiento económico.