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Antonio José Cobos Trillos en Coloquio con Don Clímaco: LA PANADERÍA TRILLOS, UNA VIEJA TRADICIÓN FAMILIAR QUE ESPERA MANTENERSE POR LAS PRÓXIMAS GENERACIONES.

Don Antonio José Cobos Trillos y su hijo Eduardo, continuadores de la tradición familiar de la Panadería Trillos, que aspira perpetuarse hacia las próximas generaciones. (Foto gentedecabecera.com)
Don Antonio José Cobos Trillos y su hijo Eduardo, continuadores de la tradición familiar de la Panadería Trillos, que aspira perpetuarse hacia las próximas generaciones. (Foto gentedecabecera.com)
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Para este pobre viejo fue una muy grata experiencia tener la visita de uno de los más claros exponentes de la tradición empresarial de Bucaramanga y Santander, Antonio José Cobos Trillos, un hombre que a sus 74 años es la cabeza de una de las más emblemáticas empresas nuestras, la Panadería Trillos. Luego de los saludos protocolarios y un buen tinto hecho con agua de panela, el dialogo fue fluido con nuestro interlocutor:

DON CLÍMACO: Bienvenido Antonio José, y lo primero que le quiero preguntarle es ¿cuantas ramas han salido de la matriz original de lo que fue la primera Panadería Trillos?

ANTONIO JOSÉ COBOS TRILLOS: 8 ramas, que están registradas como agencias o como sucursales. Pero hay otras cuantas panaderías de personajes de la familia que aprendieron allá, y han puesto nuevas empresas que se llaman con distintos nombres,  pues no pueden usar el Trillos. Pero si son personajes Trillos que aprendieron en lo que usted llama matriz original.

don climacoDON CLÍMACO: ¿Hace cuantos años inicio Trillos su existencia como panadería?    

ANTONIO JOSÉ COBOS TRILLOS: La Panadería Trillos tiene de fundada como sociedad 92 años, desde 1922. Pero claro funcionaba antes, pero como empresa ya registrada, desde el 3 de mayo de 1922. Y su proceso lo inicia Pablo A. Trillos Ortiz, mi abuelo.  Él vivía en Matanza, Don Clímaco, y empezó a hacer ensayos allá y luego se vino a hacer pan en Bucaramanga, en el mismo sitio donde hoy está la fábrica, carrera 17 entre calles 37 y 41. Ahí nos encontramos desde hace 90 y tantos años.

DON CLÍMACO: Cuentan los historiadores que, inclusive, en el desarrollo de su existencia tuvieron problemas de persecución política en una época en el que la violencia partidista era muy dura entre nosotros. ¿Cómo fue eso?  

ANTONIO JOSÉ COBOS TRILLOS: Eso ya son cosas pasadas, señor, y bastante olvidadas. Pero sí, en el año 1946, cuando gano Mariano Ospina Pérez, los trillos teníamos fama de conservadores y, entonces, una cantidad de personajes se acercaron, asaltaron e incendiaron la sede de la empresa. Con la excusa simple que habían ganado los conservadores y perdido los liberales.

DON CLÍMACO: Definitivamente el pan Trillos, sobre todo su mestiza, tiene un sabor muy especial y una gran acogida en sus tradicionales consumadores.  ¿Hace cuando existe esa fórmula de la mestiza Trillos?  

ANTONIO JOSÉ COBOS TRILLOS: Desde la fundación. Y eso no es un misterio muy grande. Son sencillamente buenos ingredientes que se le echan, de lo mejor, y cuidado en cómo hacer las cosas.  Ahora bien Don Clímaco, yo estoy al frente de la empresa desde 1962, y desde entonces hasta ahora hay muchas más panaderías, con  unos que lo hacen más barato, otros que los hacen mejor. Y de todas maneras hay que tener en cuenta que en Bucaramanga hay cerca de 1.000 panaderías y de pronto hasta más.

DON CLÍMACO: ¿Usted espera que sus hijos y sus siguientes generaciones sigan manteniendo viva una empresa que es toda una tradición en Bucaramanga?

 ANTONIO JOSÉ COBOS TRILLOS: Espero que sí porque ellos están aprendiendo. Ya de todas maneras, mis hijos, y sobre todo mi hijo Eduardo, están al frente de la empresa. Yo soy el gerente pero simplemente doy consejos. El que manda es mi hijo.

DON CLÍMACO: Hay una pregunta que yo siempre me he hecho con respecto a ustedes… ¿Por qué la Panadería Trillos, teniendo tan buenos y agradables productos, no se extendió por todo el país?

 ANTONIO JOSÉ COBOS TRILLOS: Hicimos el ensayo, Don Clímaco, y colocamos en Bogotá una agencia, pero desafortunadamente se presentaron muchas cosas que no funcionaron.  No por calidad ni por compras, sino porque, por ejemplo, la ubicamos en una barrio de la capital de la República en donde nos dijeron que en ese sector no se podían tener industrias. Y entonces a última hora resolvimos  optar por una estrategia alternativa como es enviar pan a Barranquilla, a Bogotá, a distintas partes a algunos comerciantes  y allí ellos nos agencian y lo venden.  Por supuesto la demanda no es una cosa del otro mundo  pero si es una experiencia interesante.     

DON CLÍMACO: De un tiempo para acá ustedes han colocado en la ciudad todo un buen número de puntos en el que ya no solo se vende pan sino además todo otra serie de productos como ayacos, jugos, etc., etc. ¿Cuándo surge esa innovación en la presentación de productos y del mercadeo de alimentos?  

 ANTONIO JOSÉ COBOS TRILLOS: Esas ideas vinieron con el cambio de generación, con la presencia de sangre nueva en la empresa. Mi hijo Eduardo fue el que se ideo todo eso de las comidas rápidas, de hacer flautas, ayacos, tamales, pizza, etc.  Afortunadamente nos ha ido muy bien con esa innovación porque manejamos la misma calidad en los productos como lo hacemos con el pan.  Tenemos 8 puntos de esos solamente en Bucaramanga, porque las energías no nos dan para expandirnos más.

DON CLÍMACO: En cuanto a los ingredientes para la producción del pan, harina y todo lo demás, ¿cómo están las cosas en el medio?  

ANTONIO JOSÉ COBOS TRILLOS: Pues la materia prima todos los días sube desafortunadamente, y uno todos los días no puede estar subiendo los precios del pan o, como se hacía antiguamente, achicándolo. Entonces nos tocas sostenernos y sostenernos hasta cuando ya no podemos más y entonces le cambiamos el precio.  Ahora bien, hace muchos años mi abuelo trabajaba con trigo nacional, era un trigo que llamaban el trigo chiquito.  Era tan bueno como el americano. Pero sucedió que como su nombre lo indica, era chiquito y por más de ser excelente no rendía mucho.

Luego trajeron una cosa que se llamaba el trigo gordo, que producía más del doble que el trigo que el chiquito,  pero no tenía suficiente gluten, no era de buena calidad,  y terminamos importando trigo de Estados Unidos y del Candad, que son los mejores.

Despedido Antonio José Cobos Trillos de mi destartalada covacha saque de mi clásico “escondite” la nunca faltante provisión de mestiza Trillos, que aunque mi médico me la tiene totalmente prohibida, me gusta más que levantarme tarde.  Si de hacerle caso a los médicos se tratara, yo hace rato me habría muerto de hambre. Y además, nunca me he podido resignar a aceptar que justamente todo lo que prohíben es lo más rico. Entre muchas otras cosas “la mujer del prójimo”.