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¡ASÍ NO TODO VALE!

Por Sergio Isnardo Muñoz

unnamed (6)Durante más de un siglo, el mundo latinoamericano se rigió por la ultra famosa Urbanidad de Carreño, una obra escrita en 1853—en tiempos mejores del vecino país—por el venezolano Manuel Antonio Carreño, que es una especie de guía de las buenas maneras y la convivencia civilizada. Todavía hay colombianos que recuerdan la importancia de este manual y que sueñan con la recuperación de los comportamientos civilizados que surgían de la aplicación del mismo. Otros creen que este es un sueño imposible.

Persistir en la aplicación del modelo Carreño, desde luego, no parece una buena idea. Transcurrido más de un siglo, las condiciones del mundo han cambiado de manera radical y parece imposible volver a la minucia en los comportamientos humanos que hasta bien entrado el Siglo XX hicieron posible una sociedad ordenada, más amable y pacífica. Pero entonces, ¿qué hacer frente al caos imperante? La verdad es que el Estado colombiano se quedó corto en educar en competencias ciudadanas. Existe un vacío educativo que reclama pronta solución para evitar que Colombia se vaya por el desagüe.

El panorama nacional del desorden, lamentablemente, encontró acicate en el narcotráfico, que—por si hiciera falta—pervirtió aún más las costumbres, al consolidar la ambición social del dinero fácil como fuente de movilidad social. Sin que el Estado hiciese nada en contra, los traquetos impusieron el evangelio de la violencia y el desprecio a los tradicionales valores que hacían posible la convivencia armónica de las personas. Los traquetos enseñaron que el dinero está por encima de todo y que, por supuesto, “el fin justifica los medios”. Y el fin es, desde luego, resolver las necesidades individuales a costa de las colectivas.

En el caso de Bucaramanga, varios organismos han identificado la pérdida total de valores como la causa principal de la anarquía que reina en muchos sectores de la sociedad. La violencia contra las mujeres y la familia en general, los abusos en el Sistema de Transporte Masivo, los atropellos que diariamente se cometen en las calles contra las personas mayores y los ciudadanos en general, para sólo registrar algunos aspectos del problema, pueden tener su origen en el todo vale y la ley del atajo, en definitiva, la desconexión entre los individuos y la comunidad de la cual forman parte.

Por estas y muchas otras razones, en los próximos cuatro años realizaremos, desde la Alcaldía de Bucaramanga, una labor titánica para devolverle la cultura ciudadana, el no todo vale! Combinación de Ley, Moral y Cultura. No regresaremos a la Urbanidad de Carreño, pero sí tendremos que acudir a recursos educativos que nos permitan transformar el caos en formas de relación social más favorables a los propósitos de paz que nos hemos formado los colombianos.