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CAE EL ZAR DE LA CADENA CRIMINAL DE HURTO A MOTOCICLETAS EN BUCARAMANGA Y SU ÁREA METROPOLITANA

Gracias a la operación artemisa

A través de la coordinación entre la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación, desde horas de la madrugada se vienen efectuando 11 diligencias de allanamiento, donde se proyecta la captura de 14 integrantes de una organización delincuencial dedicada al hurto de motocicletas a través de la modalidad de halado y atraco. Entre los detenidos, se encuentra su principal cabecilla identificado como alias “La Firma” o “Jhon Barrera”, de 35 años de edad, procedente de Rionegro Santander.

Estos delincuentes fueron judicializados por los delitos de concierto para delinquir, hurto calificado y agravado, extorsión, instrumentalización de menores de edad y receptación, a partir de su vinculación con más de 500 hurtos de motocicletas en el último año, así como la exigencia económica para su devolución.

Los delincuentes capturados suman 60 procesos por delitos relacionados con fabricación, tráfico y porte de armas de fuego, lesiones personales, receptación, fabricación, porte y tráfico de estupefacientes, hurto, fuga de presos, daño en bien ajeno, violencia intrafamiliar y fraude en resolución judicial.

Desde la economía criminal, se pudo establecer que en el último año, esta organización percibió más de 1000 millones de pesos como resultado del hurto, la adulteración de la identificación y la posterior reventa de las motocicletas en municipios de Santander, Bolívar, Norte de Santander y Cesar; así como la exigencia extorsiva a las víctimas por devolver la motocicleta hurtada, lo que les representaba el 70% de sus ingresos.

La estructura utilizaba menores de edad, quienes eran los encargados de llevar a cabo algunos de los hurtos a través de la modalidad de halado; de igual manera, los delincuentes tenían como estrategia, el desarrollo de un seguimiento inicial a sus potenciales víctimas, con el propósito de encontrar el momento oportuno para ejecutar el hurto, el cual tenía un tiempo aproximado de 30 segundos luego de tener contacto con el vehículo; de igual forma, el encargado de hurtar  la moto, se encontraba acompañado de otro integrante de la organización, quien de igual manera se movilizaba en moto, con el objetivo de prestar seguridad y en determinado momento facilitar la huida ante la reacción de las autoridades.

Luego de tener en su poder la motocicleta, los delincuentes tenían contacto con otros miembros de la estructura denominados “los caleteros”, quienes se encargaban de preparar el lugar para ocultar el elemento hurtado. Una vez guardada la motocicleta, estos sujetos se comunicaban con el cabecilla, quien compraba la moto hurtada, para posteriormente dar inicio a un proceso de divulgación a través de los intermediarios, cobrando una cuota extorsiva para su devolución y en caso de no lograr las pretensiones económicas, las enviaba a otras zonas del país para su venta.

Quien es Jhon Edison Barrera Cárdenas alias “La Firma” o “Jhon Barrera”.

Este delincuente, inició su vida delictiva a partir de la comercialización de celulares hurtados, los cuales personalmente liberaba técnicamente a partir de sus conocimientos empíricos, para ser nuevamente vendidos en el mercado ilegal; posteriormente, se vinculó a las actividades relacionadas con el hurto de motocicletas, liderando en gran medida este ilícito en el Área Metropolitana de Bucaramanga.

Al ser propietario de diferentes inmuebles utilizaba como estrategia para evadir el control de las autoridades su ubicación por periodos muy cortos de tiempo en estas residencias, lo cual dificultaba ejercer un control sobre sus actividades ilícitas.

Así mismo, la actividad investigativa, permitió conocer que se encontraba llevando a cabo las negociaciones para iniciar el control del negocio ilícito del tráfico de estupefacientes en Bucaramanga, a partir de la creación de diferentes alianzas, donde se le habría propuesto la división de las ganancias criminales a cambio de permitir su presencia y liderazgo en diversas áreas de influencia de este fenómeno delincuencial.

Lo anterior como un propósito de quienes han sido judicializados como cabecillas del microtráfico para que éste se encargara de recomponer el negocio ilícito e impedir que existiera una atomización de este fenómeno.

En este sentido, estamos al frente de una trayectoria criminal desde una persona que se proyectaba como un naciente capo del tráfico de drogas en el área metropolitana, desde su asociación con cabecillas que han sido capturado en esta área metropolitana y que hoy ya enfrentan penas en centros carcelarios.