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Cartas de Don Clímaco: DE LA POSTURA HIPÓCRITA DE CIERTOS SUPUESTOS LAICISTAS QUE ATACAN EL CERRO DEL SANTÍSIMO…

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La gran mole de yeso de la estatua del Cerro del Santísimo ha querido ser una excusa para combatir el emprendimiento turístico del gobierno departamental. ¿Alguien puede olvidar que estos símbolos han sido más bien etiquetas comerciales para producir mucho dinero? ¿Si lo pueden hacer las comunidades religiosas en su beneficio porque no lo podemos hacer en Santander como gancho de nuestro turismo?
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Señor Director:

Nadie como usted y yo pueden ser considerados como verdaderamente anticlericales con conocimiento y convicción y por eso sé que tanto a usted como a mí nos da mucha risa las posturas unos supuestamente laicistas  quienes, so pretexto de combatir las acciones que buscan aumentar el turismo en Santander  y de mejorar las condiciones de vida de quienes viven en torno a estos polos de desarrollo, sacan argumentos trillados de “libertad de cultos” para justificar sus peleas. Esos mismos supuestos muy defensores de la libertad de conciencia,  de cultos y de la separación del estado y de la iglesia  -¡causas por  las que nosotros si hemos dado peleas de frente!- son los mismos que no dicen ni mu por la invasión de los curas en la educación pública y privada de nuestro entorno, y quienes frente a la pederastia o ante la arremetida de los fundamentalistas cristianos para tomarse los cargos de la administración municipal, departamental o nacional, prefieren pasar de agache para no comprometer los privilegios que tiene en algunas instituciones no tan laicas que digamos.

don climacoPor lo demás, señor Director, pretender que una figura de yeso, inerte y fría como la muerte, pueda realmente significar algo para un ser verdaderamente inteligente es cuando menos estúpido. Solo los fanáticos y los seguidores del Opus Dei son los que hacen escándalos majaderos cuando un poco de muchachos locos, enfermos y desadaptados, les da por pintar o dañar una cosa   de yeso que disque representa a la Virgen María. Y entonces gritan herejía, aberración, locura, como si no fuera lo realmente terrible es que los señores curitas, en medio de sus enfermedades mentales y sexuales, violen a niños inocentes y les destruyan el resto de la vida a unos seres.  El sentido de la ética es estas personas si debe estar muy pero muy torcido cuando es más importante preservar estatuas de yeso que la dignidad y la vida de otros seres humanos.

“…pretender que una figura de yeso, inerte y fría como la muerte, pueda realmente significar algo para un ser verdaderamente inteligente es cuando menos estúpido”.

Por lo demás, señor director, tengo la clara convicción que el símbolo que los creyentes llaman El Señor con los Brazos Extendidos, es la más clara insignia de uno de los productos comerciales más miserablemente explotados y que ha llenado de plata, de mucha plata, a más de un vivo en el mundo.  Si el monumenticos de toneladas de yeso ha servido de manera tan efectiva para producir fortunas, ¿por qué no usarlo nosotros para que los que creen, o se llenan de alguna forma emocionalmente, o les gusta vivir visitando sitios de ese tipo,  nos dejen la plática?  Afortunada o desafortunadamente en el mundo a lo largo de toda la historia hay marcas, o siglas, o productos  que venden y venden mucho, y explotarlas en beneficio del turismo no me parece malo.

“Afortunada o desafortunadamente en el mundo a lo largo de toda la historia hay marcas, o siglas, o productos  que venden y venden mucho, y explotarlas en beneficio del turismo no me parece malo”.  

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El Cerro del Corcovado en el Brasil ha sido uno de los grandes símbolos de esa nación para promover el turismo… ¿Ustedes creen que a alguien allá se la he ocurrido la estúpida idea de bajarlo sencillamente porque afecta la sensibilidad de algún brasilero? Allí lo que cuenta es el turismo que es un gran renglón de ingreso per cápita de esa nación, y pare de contar…

Pero eso sí,  me llama poderosamente la atención la reacción de ciertos supuestos ateos o disque laicistas que se sienten tocados por ese tipo de símbolos. ¿Si usted y yo, señor director, no creemos en los dogmas católicos, o en sus fundamentalismos doctrinario y teológicos, porque carajos nos tiene que mover el piso una estatua, o una medalla, o un cuadro o algo o alguien que no representan nada para nosotros?  Pero claro, “la verdad verdadera” detrás de estas pataletas de los  supuestamente “defensora de la libertad de cultos”, está la cobardía de quienes no son capaces de decir de frente que es que se le quieran atravesar a todo lo que esta administración departamental proponga para bien o para mal nuestro, sin el valor civil ni el ejercicio de la supuesta “verraquera santandereana” de la que supuestamente hacemos gala.

Yo aspiro, señor director, a que después de algunos años podamos ver, como paso con el proyecto Parque del Chicamocha, que esta empresa de magníficos resultados en el bien de todos los santandereanos, pero si nos equivocamos tendremos que reconocerlo. Al fin y al cabo como mortales tenemos el derecho de no siempre acertar en nuestros análisis y cálculos. Pero es mejor plantear las cosas de frente y no hacer parte de ese ejercito de inconformes por todo que prefieren quedarse calladitos para no incomodarse con nada. Son lo puros, castos, brillantes y supuestamente iluminados que solo brillan en el escenario de las conversaciones cuotidianas, pero que no son capaces de dar la cara y pelear de frente por sus convicciones.

“Son lo puros, castos, brillantes y supuestamente iluminados que solo brillan en el escenario de las conversaciones cotidianas, pero que no son capaces de dar la cara y pelear de frente por sus convicciones”.   

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El mercado de las estampitas católicas da de comer a mucha gentecita humilde en el mundo. Es posible que muchos de los que las venden no sean católicos, pero lo que manda es el mercado que da dinero. Pero a un no creyente no le va ni le viene que ellas existan…

Me parece, en últimas, que quienes se rasgan las vestiduras por estatuas de yeso, son tan primaria y absurdamente idolatras como las pobres gentecitas incultas que creen que llevando unas flores, unas velas y haciendo oraciones frente a una imagen, van a recibir del cielo respuesta a sus plegarias. Pero en fin, a algunos el procedimiento parece que les da resultado y si no el mundo no estaría lleno de imágenes.  Por lo que a mi hace, señor director, espero a que con ayuda suya me lleven cuando esté terminado al Cerro del Santísimo, no para ver la dimensión de un frio monumento que a mí no me dice nada pero tampoco me pone histérico, sino para observar las muchas muchachas bonitas que de seguro por allí se deben pasear en grandes cantidades. “Darle gusto al ojo” es todavía una manía que no se me ha quitado, y si algunas señoras beatas me dicen que eso me mandara el infierno, les digo que prefiero 20 siglos en el infierno con las mujeres alegres y parranderas, que dos semanas en el cielo con un poco de viejas rezanderas, mal trajeadas y aburridas. Así como el tigre no es como lo pinta estoy casi seguro que la mala fama que le han inventado al infierno es por pura envidia.

Con afecto:

Don Clímaco.