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Cartas de Don Clímaco: DE SU AMIGO LUIS CARLOS GALÁN…

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Para este lunes 18 de agosto está citado, por la misma clase política tradicionalista y retardataria que tanto combatió Luis Carlos Galán Sarmiento, un homenaje en la plaza Luis Carlos Galán. Parece que cualquier excusa en buena para que los necesitados de pantalla se den su festín…

Por favor asistan a la cita del lunes que los politiqueros de siempre hacen a la plaza cívica Luis Carlos Galán para rasgarse las vestiduras posando de “transformadores”…    

Señor Director:

Para el próximo lunes los mismos politiqueros de oficio que han llenado la historia de la vida pública santandereana, citaron a un evento en la plaza cívica de la ciudad de Bucaramanga para hacer un homenaje al líder liberal Luis Carlos Galán, líder en nombre del cual estos lobos vestidos de oveja han podido mantener cierta circulación publica entre nosotros.  Y yo creo que esta fecha en la que nos lamentamos de un año más del vil asesinato de Luis Carlos Galán,  es una buena ocasión para contar cierta parte de la historia que a usted, don Wilfredo Sierra, le toco vivir al lado del magnífico líder político.

don climacoEn primer lugar hay que decir que su cercanía a Luis Carlos se debió a una maquiavélica estrategia de su jefe político de entonces, Rodolfo González García, diseño. En un pequeño trayecto de su vida política  le dio a Rodolfo por ser galanista, y le pidió a usted y otro numerito de los compinches más obedientes del jefe de la Confederación Liberal de Santander, que se fueran para el galanismo santandereano, “a ver qué pasaba allá”.  Cuando el enano se creció y las simpatías por Galán entre los Confederados aumentaba como espuma de cerveza, su jefe González García decidió recurrir al por entonces de moda expediente de convocar a las bases de su grupo a una Convención de los Rodolfista en el teatro Rosedal, para decidir  si se quedaban con Galán o con el otro jefe nacional que aspiraba a ser jefe del supuestamente glorioso partido liberal y el próximo Presidente de la República.

“Rodolfo González García  juraba y comía tierra convencido que iba a derrotar apabullantemente a los amigos de Luis Carlos Galán dentro de su movimiento…”

Rodolfo González García  juraba y comía tierra convencido que iba a derrotar apabullantemente a los amigos de Luis Carlos Galán dentro de su movimiento, pero contrario a toda la lógica política de Gonzáles y Eduardo Mestre, los ya entonces entusiasmados amigos de Luis Carlos, entre los que estaba usted,  derrotaron al jefe confederado y su corte en la clásica convención del teatro Rosedal, matriculándose definitivamente en el galanismo y, claro,  ganándose unos odios profundos y muy arraigados de sus patrones de entonces, que por encima de todas las apariencias en contrario, nunca desapareció.

Yo ya entonces desde mi columna “La Ventana” de Don Clímaco, en el diario Vanguardia Liberal –del cual era director por entonces Rodolfo González – hacia un entusiasmado proselitismo escrito en favor de Galán,  y eso más la creencia generalizada de que usted y yo somos una y la misma persona, logro materializar una amistad muy serio y profunda entre usted y  el líder del Nuevo Liberalismo, que le permitió, entre otras muchas cosas, participar en debates ideológicos privados en Bogotá  entre Luis Carlos Galán Sarmiento y Rodrigo Lara Bonilla, en los que sus opiniones personales, don Wilfredo, no eran para nada desechados.

“Pero desafortunadamente sobre la propiedad intelectual de la vida y la historia de Galán y el Galanismo se han querido apropiar burguesitos del carajo de esta país, supuestamente muy honrados y muy limpios…”

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Carlos Alberto Morales es uno de los citantes al homenaje de esta lunes a Luis Carlos Galán. El diputo hizo decir al jefe de prensa de la Asamblea, que gracias a él y otros diputados que hicieron debates, el gobierno nacional demoro la venta de Isagen un año más. Eso no es cierto, ¿pero cuando uno es de la familia de Pinocho, que más puede hacer?

Pero desafortunadamente sobre la propiedad intelectual de la vida y la historia de Galán y el Galanismo se han querido apropiar burguesitos del carajo de esta país, supuestamente muy honrados y limpios, como el diputadito Carlos Alberto Morales, uno de los citantes al homenaje del lunes,  que es tan alienadamente mentiroso, que mediante un boletín de prensa de la Asamblea de Santander le hizo decir a su sumiso y para nada racional periodista,  que el hecho que el gobierno nacional hubiera decidido detener por un año la venta de Isagen, se debió a los debates que él y otros diputados de Santander, hicieron sobre esa  venta en la duma local… ¡Que estúpidos! Si viera como se rieron de esa nota periodística en los medios internautas locales. Pero claro, para los mentirosos eso no importa. Ellos repiten sus mentiras como verdaderos alienados y, desafortunadamente,  encuentran algunos tontos que les crea. ¡Pero es que esta desbordante democracia nuestra da para todo!

Pero sigamos con la historia… Trabajaba usted por esas calendas en la Oficina de Prensa de la Cámara de Representantes, y se volvió frecuente que se encontrara en la cafetería del Senado de la República con Luis Carlos Galán, donde pasaban unos buenos tiempos hablado de lo humano y de lo divino, posiblemente una de las experiencias más gratas que usted ha tenido en la vida, según me lo ha confesado frecuentemente. Fue en un vuelo de Bogotá a Bucaramanga en el que coincidieron con el Senador, cuando el jefe del Nuevo Liberalismo le pidió tal vez uno de los encargos más importantes de gestión política que haya tenido usted en su vida…

“…se volvió frecuente que se encontrara en la cafetería del Senado de la República con Luis Carlos Galán, donde pasaban unos buenos tiempos hablado de lo humano y de lo divino”.

Para ese entonces ya Rodolfo había mandado para el diablo su amistad con el galanismo y se había entregado de cuerpo entero a López Michelsen, pero además desde el periódico y en la plaza pública arreciaba de manera muy fuerte contra el jefe del Nuevo Liberalismo. El tiempo de vuelo entre Bogotá y Bucaramanga sirvió para que Luis Carlos le expresara la preocupación por lo que se estaba viviendo con la Confederación Liberal y su jefe en Santander y le pidiera, muy respetuosamente, que aprovechando su amistad con Rodolfo González García, le expresara que a él le gustaría dialogar con González García en un almuerzo o comida, para dirimir malentendidos y consolidar un ambiente armónico en la vida política santandereana.

“…que a él –Luis Carlos Galán- le gustaría dialogar con González García en un almuerzo o comida, para dirimir malentendidos y consolidar un ambiente armónico en la vida política santandereana”        

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El monumento a Luis Carlos Galán en la plaza cívica que lleva su nombre es uno de los homenajes que ésta ciudad y éste departamento ha hecho al líder inmolado. A veces a los grandes hombres los prefieren tener en figuras de bronce, porque desde allí no le puede hacer tanto daño al establecimiento…

Cuando le trasmitió el mensaje a su entonces jefe de militancia política, fue la de padre y señor mío.  En uno de los clásicos arranque de soberbia y arrogancia de los que era por ratos tan típicos de Rodolfo, le dijo de que se iba a morir. Además que le dejo meridianamente claro de que usted era un verdadero “don nadie” para tramitar ese tipo de gestiones. Esa rabieta le confirmo lo que usted ya sabía: que con ese señor Galán, Rodolfo González no quería nada,  y que el jefe político de Santander era y seguiría siendo él, según estaba convencido Rodolfito. Conclusión, de la tal reconciliación liberal en nuestro terruño nada, y luego seguiría la gran confrontación e inquina que hizo tan típica esa época de nuestra vida política local.

Muchas pero muchas como estas son las historias usted tiene por contar y, por eso, le insisto, debería persistir en escribir un poco de historia, no propiamente signada por ese cretinismo de elite que caracteriza a los señores de cierto grupo de “historiadores”, que andan dedicados a demostrarse a sí mismo –porque en el fondo ni ellos mismo se la creen – a su familia y a la sociedad santandereana que son de sangre azul y que los títulos de abolengo son tales, que todos los demás deberíamos hacer permanentes genuflexiones ante ellos, en reconocimiento de “su superioridad de clase”.

El problema es que los que verdaderamente saben de historia nos ratifican que los navegantes de las tres naves que vinieron a descubrirnos, La Pinta, La Niña y la Santa María, estaba llena de presidiaros sacados de las cárceles de España y de mujeres de vida alegres que estaba bien que se los  tragara el mar, porque los Reyes y demás dignatarios de la España de esas épocas no esperaban que el loco del Colon llegara a ninguna parte con su descabellada empresa.  Con esos genes, ¿de qué sangre azul y abolengos nos podemos enorgullecer?

Pero mientras tanto lo invito a que vaya el lunes a oír las declaraciones hipócritas de Galanismo del doctor Carlos Alberto Morales, que mediante boletines de prensa escritos  por su jefes de prensa cretino, nos pretende convencer que Carlos Alberto Morales es la reencarnación del espíritu combativo  y pulcro del Gran Luis Carlos Galán, y que si nosotros no le hemos visto para  nada de esas virtudes magnánimas al ya vitalicio diputado a la Asamblea de Santander –¡sus votos no le dan para más!- es porque somos ciegos o envidiosos de su prodigiosa y creativa inteligencia.  Puede ser que a ratos su oratoria gangosa y sin ninguna profundidad lo aburra, pero no importa, vaya. La patria se lo agradecerá.

Con afecto:

Don Clímaco.

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