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Cartas de Don Clímaco: LA HISTORIA DE SU QUERIDA BIBLIOTECA PUBLICA MUNICIPAL GABRIEL TURBAY.

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Pacho Centeno en una entrevista periodística con el director de la Revista el Crisol, Wilfredo Sierra Moreno.
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Señor Director:

Me imagino que lo hizo muy feliz su entrevista con el actual director de la Biblioteca Pública Municipal Gabriel Turbay, Francisco Centeno, como usted la  escuchaba  nombrar cuando se estaba creando en ya lejanos tiempos, y que ahora lleva el no muy sonoro nombre – para su gusto –  de Instituto Municipal de Cultura y Turismo. Y lo tuvo que hacer muy feliz porque usted estuvo en la concepción, elaboración y aprobación del acuerdo municipal que le dio vida a la Biblioteca, y su escritorio de empleado público del Concejo Municipal de la ciudad fue el primer guardián y protector del Acuerdo Municipal aprobado que dio creación a ese, en su momento, gigantesco proyecto para el desarrollo cultural de la ciudad.

Biblioteca interna
Jorge Valderrama Restrepo fue un hombre que vivió el parto, crecimiento y desarrollo de la Biblioteca Pública Municipal Gabriel Turbay, con una pasión sinigual. Siempre conto con el respaldo de Rodolfo González para conseguir el dinero para sus faraónicas iniciativas en la institución, entre ellas una gran tina en la oficina de la dirección, que tiene una historia digna de contar…

Ya sé que hoy por hoy a usted no lo dejan ni siquiera entrar al edificio ese ejército de damas muy hermosas y abrumadoramente perfumadas que por delegación consentida de tanto concejal “recomendador”  han llenado  la nómina del IMCT, y que tratan a los ciudadanos y a los usuarios no precisamente con cultura sino a las patadas,  con esa arrogancia miserable de quienes terminan considerándose dueños de las instituciones.  Pero tranquilo, señor Director, que con la llegada de Pacho Centeno a la Dirección del IMCT eso va a cambiar, se lo aseguro.

Pero podrá usted contarles a esas desinformadas nuevas generaciones de bumangueses que el gestor y promotor de la empresa fue el entonces concejal de la ciudad Rodolfo González García, a la sazón director del diario Vanguardia Liberal, quien con el gordito Jorge Valderrama Restrepo, que entonces era el director de el mejor suplemento literario que existió en América Latina – por supuesto publicado dominicalmente por la misma Vanguardia Liberal – se dieron a la idea de carnearse semejante monstruo de edificio para el bien de la cultura y las gentes de Bucaramanga.

“Pero podrá usted contarles a esas desinformadas nuevas generaciones de bumangueses que el gestor y promotor de la empresa fue el entonces concejal de la ciudad Rodolfo González García, a la sazón director del diario Vanguardia Liberal”

Claro, señor director,  habría que aclararle  a sus lectores que por entonces los Concejales de la ciudad eran de otra dimensión y catadura de los actuales, que no cobraban ni un solo pero por trabajar en bien de la ciudad y que los debates daban un gusto estético extraordinario, porque además de Rodolfo González, muy buen orador, hacían presencia en sus atriles hombres de la dimensiones de José Manuel Arias Carrizosa,  Carlos Toledo Plata,  Luisa Emma Mantilla de Romero y toda una galería de grandes hombres y mujeres que han descollado en la vida política, económico y social de este país.  Nada que ver con lo de ahora que los atriles del Concejo Municipal los ocupan vendedores de pescado, representantes de las mafias de los contrabandistas de los San Andresito, pastores cristianos mentirosos que se han llenado los bolsillos de plata quitándole el dinerito a los más pendejos con el cuento del diezmo, y en fin, toda una zoología de politiqueros de oficio que en algunas ocasiones han llegado a amenazar a los representantes de los medios de comunicación con matarlos, como los más ruines exponentes de las mafias criminales que desafortunadamente son tan comunes en nuestros país.

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Rodolfo González García fue alma y nervio de la idea, concreción del Proyecto de Acuerdo cuando fue Presidente del Concejo Municipal de Bucaramanga, y desarrollo posterior de la Biblioteca Pública Municipal Gabriel Turbay. Era un político que sabía lo que era la cultura y el arte, algo bien extraño en la zoología política colombiana…

Usted ha dicho y no está de más repetirlo, que el proyecto de la Biblioteca Gabriel Turbay surgió como el resultado de una gran confluencia de sectores realmente cultos y de exponentes ciertos de la vida intelectual y artísticas de entonces, que en torno al liderazgo de Rodolfo González García y  Jorge Valderrama Restrepo, generaron el Grupo de Trabajadores de la Cultura “Jorge Zalamea Borda”. Integraban ese grupo personajes como Luis Álvaro Mejía y Clarita de Mejía, que dieron origen a la Tienda de Libros Tres Culturas y que en el caso de Luis Álvaro, fue director de la misma Biblioteca Gabriel Turbay y coordinador del Área Cultural de la UIS.  Carlos Nicolás Hernández, hermano de Clarita y uno de los exitosos editores de libros del país. Carlos Barriga, hoy por hoy una de los más brillantes profesores de las diferentes áreas del cine en la capital de la república. El profesor Serafín Martínez, un respetadísimo intelectual por el que expresan una gran simpatía la mayoría de la población académica de la UIS, y por supuesto usted, que de vez en cuando y cuando el traguito le dejaba tiempo, escribía uno que otro cuento  y algún poema que expresaba muy claramente su acentuada vida bohemia de esos tiempos.

“…la Biblioteca Gabriel Turbay surgió como el resultado de una gran confluencia de sectores realmente cultos y de exponentes ciertos de la vida intelectual y artísticas de entonces”

Los  gestores e impulsores del proyecto de la Biblioteca Pública Municipal Gabriel Turbay no eran precisamente unos patas al suelo que no sabían en donde estaban sentados y lejos estaban de creer que su querida institución se convertiría en un refugio de burócratas incapaces y de noviecitas de concejales díscolos y muy testiculados,  que entre sus más brillantes virtudes están la de tener la más hermosas y jóvenes chicas entre sus novias… Claro al más caro estilo de los mafiosos, por supuesto…

Y quiero decirle que con usted me alegro profundamente de que el señor Alcalde de la Ciudad de Bucaramanga, Luis Francisco Bohórquez  – un clásico y brillante Rodolfista de los viejos tiempos – haya tomado la decisión de quitar de las manos de nuestros tropicales concejales el hoy llamado Instituto Municipal de Cultura, y haya decidido nombrar a un hombre de su confianza personal. Nadie podrá negarle a Pacho Centeno su trabajo, desarrollo y conocimiento en el área cultural y la forma como durante los últimos meses se ha ido craneando políticas y estrategias para hacer de Bucaramanga una ciudad más atractiva, culta y llena de espacios realmente lúdicos para el esparcimiento de nuestras gentes.

“Nadie podrá negarle a Pacho Centeno su trabajo, desarrollo y conocimiento en el área cultural y la forma como durante los últimos meses se ha ido craneando políticas y estrategias para hacer de Bucaramanga una ciudad más atractiva…”

Y claro, no se haga ilusiones de que la niña que funge de “comunicadora” en el Instituto Municipal de Cultura le haga llegar los boletines diarios sobre la actividad de importantísima que hace todos los días esa institución, porque pobrecita, ella no tiene ni la menor idea de lo que es ser una buena comunicadora social. Ella es la cuota de un importante personaje de la ciudad, y pare de contar.  Y con todo y las buenas intenciones que Pachito tiene para esta segunda gestión suya al frente del IMCT, tampoco puede llegar a pelear con todos los pesos gordos que pisan duro por esos predios.

Con afecto Rodolfista:

DON CLÍMACO.

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Asiento de muchos intereses políticos y burocráticos, el Instituto Municipal de Cultura espera entrar a una nueva época de desarrollo y crecimiento, gracias a la preocupación del Alcalde Luis Francisco Bohórquez y la gestión personal de Francisco “Pacho” Centeno.