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Cartas de Don Clímaco: PAN Y CIRCO, UNA MODA QUE SE SIGUE EN LAS FERIAS DE TODOS LOS PUEBLOS DEL PAÍS…

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Señor director:

adon-climaco1-200x200Si alguna cultura en la historia de la humanidad más me ha atraído personalmente ha sido la romana, porque estaba conformada por hombres que no eran hipócritas en sus pretensiones personales o nacionales, y si por cínicos se puede definir a quienes sin ropajes hablan de sus virtudes, aspiraciones y sus vicios, bienvenido sea el cinismo como una forma más clara de entender la historia, sin esos recursos alambicados de los supuestamente moralistas de ahora, que todo lo llenan de una retórica hueca, que detrás de supuestas buenas intenciones esconden lo peor de su razón de ser como seres humanos.

septiembre272012
Las ferias y fiestas de todos los municipios del país son una guachafita en donde todos los excesos están permitidos y detrás de cuyo desorden corren contratos suculentos…

Los líderes políticos romanos se creían, si, como no, verdaderos dioses encarnados para manejar los destinos de sus pueblos, pero a diferencia de los manzanillos electorales de nuestro tiempo – que igual se crean la encarnación de las divinidades no definidas para hacer lo que les dé la gana con nuestro pueblo – ellos no escondían como los de ahora sus ególatras sentimientos detrás de discursos perfumados sobre la democracia y el derecho de los pueblos, sino iban de frente con sus pretensiones, poniéndolas sobre la mesa sin rubores pusilánimes.

“Ellos, los romanos, no escondían como los políticos de ahora sus ególatras sentimientos detrás de discursos perfumados sobre la democracia y el derecho de los pueblos…”

Y por supuesto que fueron ellos quienes, como muy buenos políticos, descubrieron que al pueblo había que darle contentillo con el clásico “pan y circo”, estrategia que por supuesto es de su particular invención, pero no lo encubrían detrás de rótulos de fondo falso. De esos que ahora usan los alcaldes municipales de todos las localidades del país que, para hacer más ridícula su falacia, llaman culturales a las ferias y fiestas de sus municipalidades, que es el medio moderno para una versión desdibujada del “pan y circo” de los romanos, pero realmente muy burdo y sin la franqueza de la forma de ser romana. La verdad, si tantas cosas oscuras no se escondieran detrás de estas clásicas ferias de los pueblo, bastaría con simplemente morirse de la risa y pasar la hoja…

Pero no. No solo en los municipios de todo el país se destinan los más grandes recursos monetarios de los presupuestos anuales para esta desaforada guachafita anual, sino que, por ser lo que son, estos desembolsos presupuestales tienen casi ningún inspección de los entes de control y los concejos municipales – que todos a una se pegan a la ocasión -, por lo que el regreso del 20% o más de lo invertido, en comisiones por debajo de la mesa, llega sin mayores problemas a los ordenadores del gasto. Que además se dan las mañas para manejar los contratos de las casetas, el trago, las orquestas y todas esas cositas que hace tan apetecido el negocio de las ferias municipales en todo el territorio nacional.

“…además se dan las mañas para manejas los contratos de las casetas, el trago, las orquestas y todas esas cositas que hace tan apetecido el negocio de las ferias municipales…”

Nerón
Los emperadores romanos eran tan ególatras como los políticos y alcaldes actuales. Solo que no escondían sus manías detrás de discursos hipócritas sobre “la democracia”…

Además está el problemita del desorden público que la masa popular abría género en el desarrollo de estos eventos. Pero entonces, claro, tienen ahí a la pobre Policía Nacional para que ponga la cara enfrentando a los energúmenos que con cuchillo, revolver y a veces con garrote en mano, hieren y hasta dan muerte a importantes miembros de nuestra fuerza pública. Y pensar, ¡oh ironía!, que esos mismos alcaldes y esos mismos concejales que son tan largos para botar el dinero en sus amadas ferias y fiestas, no tienen ni la disposición, ni el ánimo, ni la buena voluntad para dotar a la fuerza pública de los respectivos recursos para que puedan funcionar bien, entiéndase dotación de vehículos, motos, gasolina y aceite para que el aparato policial marche como debiera ser.

Desafortunadamente lo más grave no termina ahí. En una sociedad machista y agresora al cual más como la nuestra, el trago va acompañado del aditivo de las mujeres, y el varón dominante y supuestamente muy “verraco” como el nuestro, considera que sus ferias y fiestas son un cheque en blanco para ir desojando margaritas vírgenes a granel, sin que luego tan rápidas braguetas del oeste consideren que deben responder por la impetuosidad de los actos. Y no me digan que las oficinas de Bienestar Familiar o las entidades Defensora de los Derechos de las Mujeres van a funcionar, atendiendo a las niñas y no tan niñas damnificada en las fiestas, porque en el 60% de nuestros municipios esas oficinas no existen. Y cuando existen no se debe hacer un esfuerzo intelectual muy grande para saber quiénes son los que nominan y nombran a tales funcionarios, y cuanto poder real pueden tener estos para actuar contra sus jefes políticos y patrones y sobre los amigos y compinches de sus patrones que hacen de las suyas en estas juergas.

“…y el varón dominante y supuestamente muy “verraco” como el nuestros, consideras que sus ferias y fiestas son un cheque en blanco para ir desojando margaritas vírgenes a granel…”

Pero por supuesto, entre nosotros nadie habla de estas consecuencias. En el circo romano por lo menos los Emperadores y sus Senadores y lugartenientes tenían claro que en el ruedo y en los otros actos de las festividades para congraciarse con el pueblo podía correr sangre, pero eso hacia parte del espectáculo. Y la misma gleba sabia a que se atenía cuando de tales jolgorios se trataba.  Nadie estaba llamado a engaños, y desde entonces se grabó suficientemente claro en la conciencia de las clases sometidas que “quien va a fiestas, chupa de estas”.  Eran por lo menos francos, iban de frente, no adornaban su dictadura férrea con discursitos sentimentales y pendejos para engañar incautos, y todos sabían -¡como ahora en la práctica sigue sucediendo!- que la sucesión en la dirección del poder era un problema de castas y familias en la que los majaderos del pueblo no podían ni siquiera pensar en participar.  Claro, no se encubrían con el manto falso de “la democracia”, embeleco en cuyo nombre se han cometido tantos crímenes en la historia reciente de la humanidad.

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Quien iba a las ferias de los romanos sabían a qué atenerse. Sabían perfectamente que podrían salir sin vida…

Pero, señor director, la iglesia católica se afano a lo largo de los tiempos recientes por convencernos que el Imperio Romano y los romanos eran la peor ralea que había producida la existencia viviente sobre el planeta, y hasta nosotros no han llegado con claridad meridiana ni todos sus supuestos defectos como sus innegables virtudes, que indudablemente las tuvieron, como para haber extendido su influencia por buena parte de planeta. Y legarnos aportes tan importantes en la construcción y en el derecho, que todavía son insustituibles en la disciplina jurídica de todas las sociedades del mundo.  Pero a los iletrados que el cerebro solo les da para decir “amen”, no se les puede hablar con propiedad de estas cosas.

Lo que no quiere decir, mi apreciado señor Sierra, que usted debe dejar de publicar todo el rosario de fiestas patronales y de la dignidad municipal que faltan por celebrar en el año que apenas comienza. Muchos estamos por creer que en lo único que ponen empeño nuestros brillantes alcaldes municipales es en hacer estas guachafitas anuales para sus gobernados. Si no sirven a la largas estas fiestas para nada, no importa. Casi nada de lo mucho que supuestamente hacen los alcaldes del país –con contadas excepciones – sirve para un carajo.  Para el beneficio del pueblo, claro está. Porque que algunos sacan su tajada del desorden, claro que la sacan…

Con afecto:

Don Clímaco.