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CIUDADES DEL FUTURO: RETO Y OPORTUNIDAD PARA EL SOSTENIMIENTO DEL MEDIO AMBIENTE Y UNA MEJOR CALIDAD DE VIDA CIUDADANA

El cuidado del medio ambiente, la construcción inteligente y la sostenibilidad son solo algunos de los temas que han cobrado importancia en la agenda social del mundo en los últimos años.

Esta inclusión de temas particulares no ha sido gratis. Los patrones de comportamiento humano y la relación de las personas con sus entornos, han venido tornándose no menos que destructivas y nocivas para el planeta, lo que ha obligado a académicos, profesionales, investigadores, y hasta gobernantes, a centrar la mirada en todo aquello que nos rodea, y que puede llegar a dejar de existir si no se toman las medidas correctivas correspondientes.

Frente a este tema, y al modo en que vivimos, y viviremos en un futuro, se pronunció el Ing. Jorge Camilo Díaz García, Gerente de despliegue de productos de la multinacional CEMEX, quien tiene perfectamente claro el rol que deberán cumplir los ciudadanos en la transformación de las ciudades.

En una entrevista realizada por la periodista Vanessa Quintero Muñoz, del Dpto. de Comunicaciones y RRPP de la Universidad Pontificia Bolivariana, el Ing. explicó de manera detallada a qué obedece el término “ciudades del futuro” y cuál es su importancia dentro del ámbito académico.

¿A qué se refiere el término “ciudades del futuro”?

Se refiere a las ciudades, o grandes centros urbanos de concentración de la población, que veremos en un horizonte de 30 años, o inclusive 50 años. No se refiere a conceptos futuristas de ciencia-ficción sino a una visión actual de la realidad que muchos alcanzaremos a ver con nuestros propios ojos.

¿Qué caracteriza a estas ciudades del futuro?

Todo lo que vemos hoy es el resultado de lo que se hizo en el pasado. Entonces lo que caracterizará a estas ciudades en un futuro será lo que hoy estemos construyendo. Por ejemplo, Bucaramanga se caracterizó durante muchos años por el esparcimiento dentro de los parques, entonces era necesario construirlos. Hoy en día, pocos van a los parques de la ciudad y éstos no tienen la misma importancia que antes; sin embargo hoy algunos esfuerzos están encaminados en construir parques temáticos, pero tal vez no los estemos construyendo en número suficiente.

Adicionalmente, las ciudades en el futuro se caracterizarán por una nueva infraestructura adaptada a los medios de transporte que estamos comenzando a usar hoy en día, por ejemplo una mayor conectividad a través de sistemas eléctricos conectados digitalmente será fundamental para limpiar el aire y hacer más eficiente la movilidad. Creo que la mayoría de nosotros no nos imaginamos cómo cambiaron las ciudades cuando pasaron del alumbrado por quema de gasoil o kerosene a la bombilla eléctrica, así como dentro de poco no nos daremos cuenta que nuestra energía vendrá – ojalá algún día –  en su totalidad de fuentes renovables.

¿Qué diferencia a las ciudades del futuro de las ciudades en las que vivimos actualmente?

Definitivamente creo que la digitalización y automatización tendrán niveles que hoy en día no alcanzamos a imaginar. Una mayor conectividad tanto a nivel individual, como empresarial e institucional será fundamental. Yo personalmente aspiro a que hayamos revertido significativamente el daño ambiental que producimos, y veremos entonces ciudades con un mayor grado de simbiosis con la naturaleza así como de mayor inclusión de las comunidades más vulnerables. También aspiro a que nuestras ciudades tengan una mayor resiliencia no solamente ante los eventos climáticos y geofísicos extremos sino ante las disrupciones, como por ejemplo lo que nos ha pasado hoy en día con la actual pandemia. Si la cadena logística y de producción se interrumpe en una ciudad, sus habitantes tendrán serios problemas para subsistir. Solamente recordemos en el pasado cómo las ciudades debían abastecerse para eventualmente durar meses ante el sitio de algún ejército enemigo o inclusive enfrentar una cuarentena por alguna epidemia; la estrategia del atacante siempre era asediarlos hasta que se quedaran sin agua y sin provisiones para rendirse, mientras que la de los victimados era resistir hasta que llegaran los refuerzos o que finalmente ocurriera un milagro. Entonces las ciudades del futuro seguramente estarán mejor preparadas, será un tema de supervivencia.

Con base en la respuesta anterior, ¿qué procesos deberían surtir las ciudades para responder a las necesidades que tendrán sus habitantes en el futuro?

Ésta es una excelente pregunta porque se encamina a actuar en vez de soñar, es necesario que hagamos una reflexión profunda de ¿cómo vivimos hoy en día?, ¿qué nos gusta?, ¿cuál es el efecto de la manera como vivimos hoy?, ¿qué hacemos con las fallas en nuestro modo de vivir?, por ejemplo ¿cómo manejamos los desperdicios? O ¿desde dónde traemos lo que consumimos? ¿Cómo podemos asegurar los recursos vitales como el agua, o los alimentos, y demás insumos que requerimos para vivir?  Debemos analizar los riesgos, y así crear distintos escenarios que nos permitan visualizar opciones para mitigarlos; necesitamos muchos planes “B”. La clave está en la preparación, y para ello la tecnología es indispensable. A través de la simulación digital y de la infraestructura tecnológica de procesamiento de datos podemos parametrizar muchas variables y analizar de manera anticipada lo que puede suceder; y por supuesto esto nos abre el camino a una experimentación de laboratorio más enfocada y eficiente. Hoy en día hay mucho conocimiento, la ciencia sigue avanzando, pero seguimos actuando sin utilizarla hasta alcanzar su potencial.

¿Por qué es pertinente abordar este tema dentro del ámbito académico?

Es pertinente porque el ámbito académico es el autorizado para soñar, probar, fallar, experimentar, analizar, e iterar hasta que sea necesario para llegar a una solución. La academia se puede dar el lujo de “echar globos” y de seguro que alguno va a llegar bien alto, de la academia han salido grandes invenciones que hoy forman parte de nuestra vida cotidiana. La academia tiene la oportunidad de hacer un análisis crítico de lo que sucede a nuestro alrededor, puede ser como la conciencia de la sociedad y alertarla sobre los peligros que no todos ven. En la vida empresarial, o en la actividad económica, política o social hay menos tiempo para pensar, analizar y tomar decisiones. Las empresas e instituciones son por el contrario quienes ejecutan la construcción de lo que diseña la academia, y su colaboración continua debería rendir mejoras y excelencia en beneficio de la sociedad. Ahora, la academia no debe quedarse sola en la generación de conocimiento, sino también debe servir de puente para lanzar nuevos emprendimientos y ser un semillero de soluciones para la construcción de las ciudades.

¿Qué impacto buscan generar en los estudiantes al hablar de estos aspectos en medio de su proceso de formación?

Cada persona que ingresa a la universidad tiene un sueño, una visión o alguna meta personal que lo la ha motivado a dedicar varios años de su vida a estudiar. Sin embargo, no siempre el estudiante tiene la conciencia del rol que tendrá en la sociedad cuando salga al mundo real, ni del impacto que puede generar su futura actividad. Cada uno de nosotros debemos mirar nuestro futuro, y las ciudades son parte importante de ello, con la responsabilidad de que somos una pieza de un ecosistema del cual su éxito depende de lo que cada uno haga por él.

Es fácil cuando vemos los problemas que otros han causado, pero nos es muy difícil aceptar los errores que cometemos nosotros mismos, así que la tarea comienza con cada uno de nosotros en determinar que nuestra profesión sea solo un medio y no el fin para impactar positivamente la sociedad.