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COLINAGRO CREA EL CENTRO DE INVESTIGACIÓN EN COMPETITIVIDAD AGRÍCOLA PARA CELEBRAR 70 AÑOS

Diego Carvajalino, nieto de uno de los fundadores de la firma.

En un mundo cada vez más conectado, necesitamos aprender más y generar modelos de explotación que nos permitan ser competitivos con nuestros productos agrícolas en cualquier plaza del mundo en condiciones de calidad, costos y garantía de suministro.

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En 1946, un grupo de ingenieros agrónomos preocupados por el desarrollo y la competitividad del sector agrícola colombiano, decidió unir esfuerzos para encontrar soluciones técnicas que permitieran el crecimiento sostenido de la producción de alimentos en el país.

Es así como en ese año fundaron Colinagro S.A., hoy día una empresa que a lo largo de siete décadas de trayectoria es reconocida como una compañía líder en el sector agrícola colombiano, con un portafolio completo de soluciones de especialidad en nutrición vegetal para los inversionistas del campo de Colombia y América Latina.

Luego de setenta años de experiencias y búsqueda de fórmulas para contribuir y apoyar el crecimiento de la agricultura tecnificada, la empresa tiene el propósito de impulsar la productividad y fortalecer la inversión  del empresario del campo, asesorando y acompañando su trabajo diario para lograr resultados que causen impacto como una mayor rentabilidad del cultivo.

Colinagro es hoy día una empresa familiar, capital éste que le permite tener unos valores empresariales encaminados a garantizar su supervivencia en el largo plazo. En su septuagésimo aniversario, la empresa enfrenta el reto de hacer competitivo  el trabajo del agricultor y convertirse en aliado del productor para el éxito del negocio agrícola. Registra importantes índices de crecimiento tanto en sus ventas como en sus utilidades en los últimos cinco años, a pesar de la situación difícil que registra el sector agrícola, comenta el gerente general de la empresa Diego Carvajalino, nieto de uno de los fundadores de la firma.

Este comportamiento, explica, se refleja en 237 empleos directos y cerca de 500 indirectos, en mayor valor para sus clientes, en más servicios, en aumento en compras a sus proveedores y, por supuesto, en un creciente aporte de impuestos para el Estado. Se traduce en el desarrollo de nuevos productos y en lograr llegar a nuevas zonas geográficas tanto dentro como fuera del país. Se refleja en mayor valor de la misma para hacer más atractiva la inversión de los accionistas.

En el camino recorrido de estas siete décadas, la empresa encontró varias dificultadas que fueron sorteadas con éxito y que le han permitido consolidarse como una compañía comprometida con el desarrollo del sector agrícola colombiano.