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CÓMO UNA DIVISIÓN SECRETA DEL ESTADO ISLÁMICO CONSTRUYÓ UNA RED GLOBAL DE ASESINOS

Abu Muhammad al Adnani, el vocero del Estado Islámico, dirige también una unidad llamada Emni, que se ha convertido en una combinación de policía interna y una división externa de operaciones dedicada a llevar el terror a otros países.
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Por Rukmini Callimachi. 15 de agosto de 2016. The New York Times. Bremen, Alemania (Fragmento) — El año pasado, convencido de que estaba atendiendo a un llamado sagrado, Harry Sarfo abandonó su hogar en la ciudad obrera de Bremen y condujo durante cuatro días seguidos hasta llegar al territorio controlado por el Estado Islámico en Siria.

Apenas tuvo tiempo de instalarse allí antes de que miembros enmascarados del servicio secreto del Estado Islámico le informaran a él y a su amigo alemán que ya no querían que los europeos fueran a Siria. Donde realmente los necesitaban era de regreso en casa, para ayudar a propagar el terrorismo en todo el mundo.

“Uno de ellos habló abiertamente de la situación y afirmó que tenían a muchas personas viviendo en Europa, esperando la orden de atacar a los pueblos europeos”, contó Sarfo el lunes 1 de agosto, durante una entrevista con The New York Times en la prisión de máxima seguridad cerca de Bremen. “Y eso fue antes de los ataques de Bruselas, antes de los ataques de París”. El hombre enmascarado explicó que, aunque el grupo estaba bien establecido en algunos países europeos, necesitaban más atacantes, sobre todo en Alemania y el Reino Unido. “Me preguntaron: ‘¿Te regresarías a Alemania?, porque eso es lo que necesitamos en este momento’”, relató Sarfo. “Siempre decían que querían algo que ocurriera al mismo tiempo: quieren que haya montones de ataques simultáneos en Inglaterra, Alemania y Francia”.

Los agentes pertenecían a una unidad de inteligencia del Estado Islámico conocida en árabe como Emni, la cual se convirtió en una combinación entre policía interna y una división externa de operaciones dedicada a llevar el terror a otros países, de acuerdo con las miles de páginas de los servicios de inteligencia franceses, belgas, alemanes y austriacos, así como los documentos de los interrogatorios a los que accedió The New York Times.

Los ataques del Estado Islámico en París el 13 de noviembre de 2015 pusieron la atención del mundo entero sobre la red externa de terrorismo del grupo, que comenzó a enviar combatientes al extranjero hace dos años. La historia de Sarfo, junto con las de los otros reclutas capturados, ha abierto ahora una puerta de acceso a la maquinaria que utiliza el grupo para extender la violencia más allá de sus fronteras.

Abu Muhammad al Adnani, el vocero del Estado Islámico, dirige también una unidad llamada Emni, que se ha convertido en una combinación de policía interna y una división externa de operaciones dedicada a llevar el terror a otros países.

Lo que ellos describen es un servicio secreto multinivel bajo la dirección general del jefe de propaganda, portavoz y agente sirio del Estado Islámico con más experiencia, Abu Muhammad al Adnani. Debajo de él hay tenientes capacitados para planear ataques en distintas regiones del mundo, los cuales incluyen un “servicio secreto de asuntos europeos”, un “servicio secreto de asuntos asiáticos” y un “servicio secreto de asuntos árabes”, aseguró Sarfo.

Harry Sarfo, un excombatiente del Estado Islámico en Alemania, en la prisión de máxima seguridad en Bremen, donde cumple una condena de tres años por cargos de terrorismo Credit Gordon Welters para The New York Times

La idea de que Emni es un elemento central en las operaciones del Estado Islámico toma cada vez más fuerza; las entrevistas y los documentos indican que esta unidad tiene carta blanca para reclutar y cambiar el destino de los agentes en todas las partes de la organización, desde recién llegados hasta combatientes experimentados, así como en las fuerzas especiales del grupo y unidades de comando élite. En conjunto, los registros del interrogatorio muestran que los agentes son seleccionados por nacionalidad y agrupados por idiomas en unidades pequeñas y separadas, cuyos miembros se encuentran solo la víspera de su salida al extranjero.

Mediante la coordinación que ejerce Adnani, los planes para provocar terror han ido de la mano con las operaciones de propaganda del grupo, incluyendo las reuniones mensuales en las que Adnani escoge qué videos espeluznantes dará a conocer a partir de los acontecimientos en el campo de batalla, aseguró Sarfo.

Según lo que cuentan los agentes arrestados hasta ahora, Emni se ha convertido en el eje crucial de la maquinaria de terrorismo y sus aprendices dirigieron los ataques de París y construyeron los maletines bomba usados en el aeropuerto y la estación de metro de Bruselas. Los registros de las investigaciones muestran que estos soldados también han sido enviados a Austria, Alemania, España, Líbano, Túnez, Bangladés, Indonesia y Malasia.

Con los funcionarios europeos bajo presión por la cadena de agresiones cometidas por atacantes, aparentemente sin conexión, que proclamaron ser leales al Estado Islámico, Sarfo sugirió que podría haber más vínculos de los que las autoridades conocen. Según le comentaron, agentes encubiertos en Europa han usado nuevos seguidores como intermediarios u “hombres limpios”, que ayudan a contactar a las personas interesadas en realizar ataques con agentes que pueden instruirlos sobre todo lo que tienen que hacer, desde cómo hacer chalecos suicidas hasta cómo dar crédito al Estado Islámico por sus atentados.

El grupo ha enviado “cientos de agentes” de regreso a la Unión Europea; hay “otros cientos tan solo en Turquía”, según un alto funcionario de inteligencia estadounidense y un alto funcionario de defensa de Estados Unidos, quienes accedieron a hablar a cambio de que se mantuviera su anonimato.

Sarfo, quien hace poco fue sacado de la reclusión en aislamiento en esta prisión alemana porque ya no es considerado violento, está de acuerdo con estas estimaciones. “Muchos de ellos han vuelto”, afirmó. “Cientos, definitivamente”.

LA VALORACIÓN DE LOS RECLUTAS

La primera parada de los recién llegados al Estado Islámico es una red de dormitorios en Siria a lo largo de la frontera con Turquía. Allí los reclutas son entrevistados e inventariados. Sarfo cumplió con todos los requisitos y al tercer día de su arribo los miembros de Emni llegaron preguntando por él. Sarfo quería pelear en Siria e Irak, pero los agentes enmascarados le explicaron que tenían un fastidioso problema.

“Me dijeron que no hay muchas personas que estén en Alemania y que quieran hacer el trabajo”, explicó Sarfo poco después de su arresto el año pasado, de acuerdo con la transcripción del interrogatorio que le hicieron las autoridades alemanas, que tiene más de 500 páginas. “Dijeron que tenían algunos al principio. Pero podría decirse que uno tras otro se echaron atrás porque les dio miedo, se acobardaron. Lo mismo en Inglaterra”.

En Francia, por el contrario, el grupo tenía más voluntarios de los que necesitaba. “Mi amigo les preguntó por Francia”, contó Sarfo. “Y comenzaron a reírse. Pero a reírse en serio, con lágrimas en los ojos. Dijeron: ‘No te preocupes por Francia’. Mafi mushkilah, que en árabe significa ‘no hay problema’”. Esta conversación tuvo lugar en abril de 2015, siete meses antes de los asesinatos coordinados en París en noviembre, el peor ataque terrorista en Europa en una década.

(Colaboraron con este reportaje: Eric Schmitt desde Washington; Franziska Reymann desde Bremen, Alemania; Yourus Al-Hlou desde Nueva York y Maher Samaan desde París.)

Un cartel del Estado Islámico en junio en Manbij, una ciudad del norte de Siria que fue uno de los centros del grupo para el reclutamiento de combatientes extranjeros. Credit Delil Souleiman/Agence France-Presse — Getty Images