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CON LA POLICÍA RECUPERANDO 120 AÑOS DE HISTORIA POR LOS CAMINOS DE SANTANDER

DSC08874DSC08859Bucaramanga, 9 de Marzo de 2016. Hace unos  días, en el municipio del Playón, mientras se desarrollaba un encuentro comunitario, dos decididos campesinos alzaron su voz ante el Comandante del Departamento de Policía Santander que atentamente los escuchaba; “señor Coronel” dijo doña Vicenta, una líder comunal e integrante del consejo turístico de la localidad, “queremos que la Policía, nos ayude a recuperar el camino de tres portones, este sendero es por tradición, el más representativo de nuestro pueblo, está abandonado y nadie quiere hacer nada”.

A las voces de la líder comunal se unieron las voces de otros campesinos, entre ellos, con más acento, la de Evelio, otro digno representante de la región, presidente del Comité de Cafeteros local. Él con apremio manifestó,  al igual que su antecesora, la importancia de rescatar este trayecto no solo por el beneficio de sus residentes y usuarios, sino por lo que en sí mismo  -el mencionado y olvidado camino- representa para la historia del municipio. Y así, de esta manera, se concertó la cita que en su momento se denominó “convite”, donde la Policía, la administración local, entidades educativas, grupos de socorro, pero principalmente la comunidad, acordaron el día y la  hora, para poner manos a la obra o mejor al machete, la pala, la pica y la guadaña.

La hora cero ha llegado… Es el momento en el que se unen los esfuerzos de la institucionalidad con la voluntad campesina por  un objetivo común, rescatar la  historia e incentivar el trabajo en equipo, y  es que  precisamente así de denomina al “convite”. Al pie de la imponente montaña, el señor Coronel Gustavo Franco Gómez afila con dedicación la que será su compañera, una hoja de lámina tres canales. Junto a él, un número importante de efectivos que echan mano a las otras machetas, picos, palas y demás herramientas… Uno a uno aparecen los comprometidos invitados a este encuentro, estudiantes que realizan actividades de trabajo social, miembros de la defensa civil, del concejo municipal y demás líderes de la comunidad.

Evelio interrumpe el silencio para dar la bienvenida en compañía  de doña  Vicenta, y en su introducción refiere la importancia de esta acción diciendo: “esto es más que  hacerle limpieza a un camino de 120 años de existencia, es el encuentro de varias  generaciones  para recordar nuestra historia y unir nuestros esfuerzos en memoria de quienes forjaron con sus manos la tradición campesina por los pasos de esta escarpada ruta que nos llevara a mantener vigente la identidad de nuestra región”. Y acto seguido, comenzó contar una  de la tantas historias que al son del despuntar de la hierba y la maleza, amenizarían el encumbrado camino hacia la cima, como aquella que data de los días en los que rojos y azules dirimían sus desavenencias ideológicas, en este mismo lugar, donde quedaba la plaza principal y de mercado. Por eso este sendero se distingue como el primer contacto entre la zona rural y el centro poblado.

Comenzando al ascenso, se encuentra la hacienda Montecristo y cuentan, que un jueves Santo de aquellos que no se olvidan, dos compadres se desafiaron al punto de enfrentarse en un duelo de machete hasta cegar sus  vidas… Desde entonces, dicen los pobladores que en  época de Semana Santa, han visto dos luces que intrépidamente, se desplazan por el hoy rastrojo que queda de los cañabozales como si tratasen de revivir el infortunado encuentro de los compadres. También se escuchó el relato de la niña que se perdió en la espesa vegetación, de la cual, jamás se ha tenido noticia de su misteriosa desaparición. Se dice que se la habría llevado el “duende”, un hombrecillo  de talla menuda y rostro envejecido y que inclusive, aun hoy, hay quienes aseguran haberlo visto. De esta manera, poco a poco se avanza con la tarea, los resultados se son evidentes, los estudiantes atónitos escuchan los relatos, junto con los demás asistentes… Hace una hora y media que se inició al recorrido pero el destino  aún está lejos, y es que, según los pobladores este recorrido tarda normalmente entre una hora y media a 2 horas subiendo; pero en la actividad de limpieza al recorrido se tornará más lento. Ahora es el momento de rehidratar y con ello, fueron apareciendo las tradicionales bebidas, desde la más refrescante limonada de panela dos – productos propios de la región – y para los más osados el sin igual “guarapo”, bebida aún más tradicional  en los convites.