Editorial

CUANDO NO ES EL BURRO ES LA VACA…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

img_20160507_161718Nunca podré olvidar la cara de angustia y de soberbia de un muy querido labriego de la finca de un amigo que nos invitaba a pasar algunos fines de semanas por los lados de El Conchal, que para expresar su impotencia ante los problemas que se le presentaban de cuando en cuando decía, con un grito reprimido, “maldita vida, cuando no es el burro es la vaca la que se joden para desgracias mía”.  Fue la primera imagen y recuerdo que se me vino a la mente cuando desprevenidamente oyendo las noticias, me informaba que a los señores del ELN les dio por decretar uno más de sus celebres paros armado de dos días…

Lo que me hizo cavilar enseguida que como al campesino de mi infancia, al señor Juan Manuel Santos no le va a quedar fácil disfrutar de las dichas de su acuerdo con el FARC, porque cuando no es una son mil problemas los que le van brotando de entre un amplio territorio que, durante muchos años, ha visto que sus necesidades más básicas no han sido resueltas, ni en el que nuestro estado se hubiera hecho respetar como tal en toda la geografía nacional. Oír hablar de soberanía a algunos Senadores y Representantes a la Cámara da verdadera grima, porque fuera de los gritos histéricos y demagógicos de estos vendedores de mentiras dentro de las instalaciones del capitolio nacional, ellos saben, perfectamente, que hay territorios vedados a su presencias y ya, desafortunadamente, como paso en el inmediato pasado, algunos no pueden ir ni siquiera a sus hermosas fincas.

Uno supondría que descargados un poco de la responsabilidad del combate con las FARC, les quedaría más fácil al ejército y a policía nacional concentrarse en la combate contra los elenos, y reducirlos fácilmente. Pero uno imaginas pendejadas que nada tienen que ver con los hechos que están detrás del tablero de lo que nos dejan ver a simple vista, y, observando los capitulos de “Bloque de Búsqueda”, cuyos desarrollos no estaban para nada muy apartados de la realidad histórica del momento, vimos cómo era desde la misma Presidencia de la República que prácticamente se castigaba y ordenaba a la policía que no hiciera nada contra Pablo Escobar. ¿Increíble cierto?

Y claro que todos ustedes se acuerdan que el Presidente de entonces era el señor Cesar Gaviria Trujillo, el mismo que ahora, ¡oh coincidencia!, es el líder de la campaña por el SI para ratificar los acuerdos de este gobierno con las FARC. Pero es que señores esto, por los tiempos de los tiempos, no cambia. Son los mismos con las mismas, incluido el mismísimo Gabino, que lleva toda una eternidad quejándose del robo de nuestro petróleo por parte de los gringos. Ojala no le hayan contado -ni se haya enterado –  de lo de Reficar, ¡porque ese sí que es un robo de robos con todas las de la ley!

Pero en últimas, si efectivamente hubiera estado, ley, autoridad y mando, no le dejaríamos ganar una sola mano a los elenos, así lo intentran de mil formas. ¿Será que podremos? Tristemente lo dudo, y esto a pesar de todo el sacrificio a que han sometido duramente tanto tiempo a nuestro ejército y policía, que mucha veces con la indiferencia inexplicable de muchos sectores de opinión y de la clase política -¡que tiene seguridad gracias a ellos! –   no reciben el reconocimiento, ni de palabras o de afecto, y los recursos  para la lucha armada; reconocimiento, palabras y recursos que bien se tienen merecidos. Ah y señor  Defensor de Pueblo,  no nos vuelva a salir con la misma tontería esa de que el paro militar de los elenos “a todas luces es violatorio de los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario (DIH)”.

Sí, eso ya lo sabemos hace miles de años señor, pero decir otras mil veces la misma tonteria no arregla nada. Mejor vaya a hacerse un trasplante de cerebro a ver si de su cabecita sale alguna idea  más original. . Y señor gobierno, respalde, apoye, financie y este la lado de nuestro ejército y policía dando la palea contra los elenos que es lo que hay que hacer. O negocie, pero en serio, con un ELN, que pareciera no se impresiona mucho con los discursos que pretender ser intimidatorios –pero no logran el efecto deseado – del Presidente Santos. O se gana esta pelea en el terreno militar o se negocia en serio – como se hizo con las FARC – con el ELN. No hay  más alternativas.