DESARTICULACIÓN DE LA ESTRUCTURA CRIMINAL “LA INVASIÓN”

Bucaramanga. A través de 18 allanamientos con los cuales se pretende la captura de 25 delincuentes, la Policía Nacional logrará la desarticulación de la estructura criminal “La Invasión”, liderada por alias “Ficticio”, quienes ante las operaciones en contra de alias “Chuchin” y alias “Pichi”, pretendían controlar la comercialización y distribución de estupefacientes en el norte de Bucaramanga.

De igual forma, esta red de microtráfico ingresaba alucinógenos a los centros penitenciarios La Modelo y Palogordo a través de los internos beneficiados con permiso de 72 horas, a quienes acondicionaban a través de la modalidad de injerido con un promedio de 30 a 40 dediles o cápsulas de látex que contenían marihuana y cocaína, a cambio de un pago de $500.000 pesos.

Durante el proceso se pudo demostrar en varios casos, como algunos reclusos con permiso especial ingerían hasta 32 dediles, cada uno con 9 gramos de clorhidrato de cocaína, para un total de 288 gramos, que equivaldrían a casi 600 dosis. A la investigación se le integró las radiografías que evidencian este modus operandi, dejando ver cuerpos extraños al interior del sistema digestivo de los internos.

En esta organización se identifica otro emporio familiar dedicado al microtráfico, teniendo en cuenta que alias “Ficticio” y su hermana alias “Juli” heredaron este negocio ilícito de su hermano alias “Fabián”, quien fue asesinado hace dos años presuntamente por la organización de alias “Pichi”; también alias “Ficticio” días antes de la operación donde se capturó a Óscar Camargo Ríos, fue víctima de un atentado con 12 disparos con arma de fuego, siendo impactado en dos oportunidades.

En la investigación se logró evidenciar que la cadena criminal comercializaba un promedio de 600 millones de pesos mensuales, a partir del expendio de más de 1.000 dosis diarias de estupefacientes, entre estos, clorhidrato de cocaína, base de cocaína y marihuana tipo creepy, en valores que oscilaban entre $10.000 y $25.000 pesos la dosis.

Alias “Ficticio” controlaba el negocio a través de 4 administradores zonales, a quienes dotaba de motocicleta y arma de fuego, para que estos impusieran temor en 14 barrios, frente a los distribuidores y ciudadanos que pretendieran oponerse a su actividad delincuencial en los barrios Villa Rosa, Puente Nariño, Ciudadela Café Madrid sector La Rampla, Cancha del barrio Café Madrid y Las Bavarias en sus 9 etapas.

El estupefaciente era almacenado en zonas boscosas de los sectores de incidencia, espacios que aprovechaban también para evadir la actuación de las patrullas de los cuadrantes; al igual utilizaban vivienda abandonadas por riesgo ante fallas geológicas, para ser distribuidos y comercializados especialmente sobre entornos escolares, centros deportivos y parques.

Así como las redes de narcotráfico trasnacional utilizan su identidad a través de símbolos representados en logos o marquillas que permiten caracterizar sus cargamentos desde cada kilo, esta organización de microtráfico empleaba su propio sello mediante la figura de una lagartija impreso sobre la envoltura de cada dosis.

En una caleta de la vivienda de alias “Ficticio” se encontró arma de fuego sofisticada, tipo pistola, calibre 9 MM, proveedores y municiones, para esta y revólver 38. A los capturados se les imputan los delitos de concierto para delinquir agravado, fabricación, tráfico, porte de armas de fuego y de sustancias estupefacientes, receptación.

Además, por el delito de cohecho a partir del ofrecimiento de 2 millones de pesos mensuales a patrullas de cuadrantes, a cambio de permitir la distribución y comercialización de alucinógenos en estos sectores; situación que los policías dieron a conocer a la fiscalía y previa coordinación con la policía de investigación criminal se recepcionó el dinero a los delincuentes en varias oportunidades el cual fue aportado como elemento material probatorio.

Desde la residencia de alias “Ficticio” mediante un circuito cerrado de TV se monitoreaban 12 cámaras, con las cuales se vigilaba la vivienda y el entorno, con el fin de identificar personas ajenas a la organización y al sector; pero, además, observaban la presencia de los dispositivos policiales, incluyendo al General Manuel Vásquez Comandante de la Metropolitana, junto con el GOES, cuando intervienen estas zonas en el norte de Bucaramanga.