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DURAS REFLEXIONES POS-ELECTORALES DE CARLOS IBÁÑEZ

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tripleAEn una escritura muy sentida,  el candidato liberal a la alcaldía de Bucaramanga, perdedor en la jornada electoral inmediatamente pasada, Carlos Ibáñez,  hace su primer  pronunciamiento ante la opinión publica en donde se manifiesta sobre las pasadas justas electorales y comparte sus reflexiones sobre la elección que hizo la ciudad y la actual situación del Partido Liberal en Bucaramanga.

El siguiente es el texto completo del documento:

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA

Reflexiones Desde La Otra Orilla

Jueves  5 de noviembre de 2015. Me aislé deliberadamente del escenario post-elecciones, para no contaminar mi raciocinio con comentarios sobre las causas de un triunfo inaccesible. No quise hacer apreciaciones influenciado por triunfadores y perdedores. Acometo desde la distancia, fuera de mi patria, este juicio que tiene como juez supremo la conciencia, cuyos veredictos son crudos porque son inapelables, imprescriptibles y llenos de veracidad.

Asumí la candidatura Liberal a la Alcaldía de mi ciudad después de una disputa interna donde mi partido dividido en su dirigencia, tenía precandidatos para ungirlos en su postulación. No hubo acuerdo porque la posible unión estaba siendo construida por los dirigentes que aún no curaban sus heridas como consecuencia de la confrontación en las elecciones parlamentarias.

Mi nombre, muy sigilosamente se fue colando como tercería frente a las desavenencias y porque resultaba atractivo para las otras fuerzas políticas y además tenía menos resistencia dentro de los parlamentarios del partido. Sin embargo, el bloque de concejales, quienes fungen como líderes del partido en la ciudad, no quedaron satisfechos con el procedimiento de escogencia y manifestaron de distinta manera y por diversos canales su inconformidad, que luego se fue disipando con mi acercamiento , pero no del todo, pues el sentimiento caló en sus huestes ya que pretendían tener un candidato más cercano a ellos y más comprometido con sus estructuras de poder construidas en el último lustro y que les diera garantías de permanencia y consolidación de sus hegemonías. Debo decir que fueron respetuosos y que no recibí peticiones con nombre propio sobre cargo alguno. Pero, se les notaba la preocupación frente a lo que pudiera hacer como gobernante en esta materia, puesto que la ciudadanía tenía la percepción de que la administración municipal estaba parcelada y sus propietarios eran los concejales y esa insana práctica tenía que eliminarse. Sin embargo, pienso que estaban dispuestos a reformarse por el mismo clamor ciudadano.

En esas condiciones, con un Partido fracturado en su dirigencia, con un Concejo de mayoría Liberal sin candidato que saliera de sus huestes, con una base partidista confundida por sus voceros, a quienes inicialmente les hablaban de otro candidato proveniente de la estructura del poder municipal, con un partido desgastado por el ejercicio del poder con fuertes golpes mediáticos por la valorización, foto multas, comparendos automáticos, amenazas de privatización de los mercados públicos, falta de solución en la disposición de basuras, colapsamiento del transporte masivo Metrolínea, entre otros. Aun así y en esas precarias condiciones de opinión, asumí el reto de levantar al Partido de las cenizas, unirlo y llevarlo al triunfo. Era una titánica labor pero lo hice porque soy un hombre de retos y compromisos y amo profundamente a mi partido. Tenía que hacerlo; debía devolverle la credibilidad a mi partido y a sus dirigentes haciendo un buen gobierno; transparente y eficaz, dejando atrás las épocas aciagas de alcaldes liberales destituidos y privados de la libertad por errores cometidos en el ejercicio del cargo.

Así las cosas y con esa carga encima, inicié el camino, buscando en primer lugar la unidad del partido, para luego consolidar el triunfo. Pues tristemente hoy tengo que decir, que no creo que se haya logrado ni lo uno, ni lo otro. No logré la unión, ya que las matemáticas electorales no fallan y el número de votos que obtuvo la lista liberal al Concejo, que fue mayoritaria, obteniendo 10 concejales de 7 que tenía, no tuvo el mismo caudal de votos a la Alcaldía, lo que me hubiera permitido un triunfo holgado solo impulsado por mi partido. Esa circunstancia es una señal de que a varios concejales les interesó más salvar sus credenciales y otros adquirirlas, que propiciar la victoria de su candidato a la Alcaldía y por ello dejaron a muchos de sus seguidores en libertad para votar para alcalde, con tal de que votaran por ellos para el Concejo. Así lo observé en la campaña, donde había escenarios en los que compartían con otros candidatos o mandaban a sus líderes con su publicidad a cubrir reuniones de mis contradictores electorales.

Hoy solo puedo decirle al juez de mi conciencia y al pueblo bumangués al que amo intensamente, que obré con enorme responsabilidad, que me esforcé hasta donde mis fuerzas me lo permitieron, con una salud de hierro y sin desmayo alguno durante todo el proceso, que no hice pausa alguna y  que estructuré un programa de gobierno acatando el sentir de los ciudadanos en materia de seguridad, movilidad, salud, educación, transparencia, cultura y medio ambiente, entre otros. Que conformé un equipo de trabajo lleno de mujeres y jóvenes inteligentes provistos de ilusiones y muy competentes, que están dispuestos a propiciar profundos cambios en la manera de gobernar y hacer política. Que nuestra actividad proselitista fue respetuosa con los demás candidatos, que no usamos armas bajas e innobles, que respetamos de sobremanera la vida privada de los candidatos, que la propaganda negra que si utilizaron contra nosotros de manera injuriosa y desalmada, estaba proscrita en nuestra estrategia. A fin de que si íbamos a gobernar con decencia y respeto, pues nuestra campaña debía dar muestras de ello y así se hizo.

Estoy inmensamente reconocido con los más de 70 mil bumangueses que votaron por nuestro programa de gobierno y que creyeron en una propuesta que les aterrizaba sus sueños e ilusiones por una ciudad más justa, equitativa y participativa. Ellos representan una inmensa mayoría que no se puede desconocer. Estuvimos muy cerca del triunfo, pero seguramente nuestras propuestas tendrán eco en el nuevo gobernante a quien deseo éxitos en su gestión y mucho diálogo constructivo con los distintos actores sociales.

No se me puede pedir que me retire de la política. Mientras mi cerebro funcione con ideas para fortalecer mi patria chica y contribuir a que haya más equidad y tolerancia y mi corazón albergue sentimientos de solidaridad, allí estaré diciendo “presente”. Ibáñez es Ibáñez

Carlos Ibáñez Muñoz