Editorial

Editorial: A VOTAR EN CONCIENCIA EL DOMINGO…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo-sierra-27Aunque tengo claramente definido mi voto para el domingo, siempre he dicho – y lo reitero ahora – que no creo que la labor de los periodistas y los comentaristas públicos sea el de tratar de inducir o manipular la conciencia de los ciudadanos. Y si bien esa postura me ha ganado violenta reprimendas de quienes al alquilado sus emisoras, periódicos y canales de televisión a causas partidistas, no creo que echarle más candela al incendio en que se convirtió la campaña presidencial que este domingo termina, sea precisamente un aporte de la convivencia general.

Creo, eso sí, que  los colombianos y los santandereanos deberíamos salir mayoritariamente a participar de la opción que nuestra precaria democracia nos ofrece para elegir a quien vaya a regir los destinos de esta nación por los próximos 4 años, para luego no estar quejándonos, inoficiosamente, del gobierno que nos va a regir. Y es que, en plata blanca, hay muchas cosas en juego el próximo domingo, como para estar r con la actitud destemplada de, “a mí que me importa”.

Respetando como respeto todas las actitudes de mis conciudadanos y paisanos sobre las cosas políticas, no creo que en esta ocasión el voto en blanco le preste un gran favor a las decisiones a tomar en las urnas, pero es una opción contemplada en el régimen electoral, y por algo está ahí. A la mayoría de los abstencionistas la verdad no se les puede recomendar nada, porque en ellos prima una actitud tradicional de apatía por la suerte – blanca o negra – de la nación.  Es como un nihilismo político, en el que llueva o no, abunden las cosechas o el hambre, vivamos en guerra o en paz, nada importa. También es un poco la desconfianza histórica que se ha granjeado el sistema político, tan dado a las mentiras y el engaño.

Pero ojala, cualquiera que sea el ganador y el perdedor, no salgamos con el cuento pendejo de que me robaron las elecciones.  Esa estrategia tropera de deslegitimar al ganador de una contienda electoral con el cuento del fraude, está mandado a recoger entre nosotros.  Es cierto que en esta nación hemos sido medio bobos durante mucho tiempo, pero no tanto.  Y que el lunes nos dediquemos otra vez a tratar de construir o reconstruir nuestro futuro, porque ya estuvo bueno de tanto discurso. Qué bueno que a partir de la próxima semana aplicáramos la premisa con la que nos cantaleteaba desde la mañana hasta el anochecer mi querida pero quisquillosa abuela: “La mejor forma de decir, es hacer”.