Editorial

Editorial: ACUALAGO Y LA PERFIDIA SANTANDEREANA…

Por Wilfredo Sierra Moreno.      

DON CLIMACO 1 (1) bbQuienes asistimos con gran orgullo de santandereanos a la espectacular inauguración de Acualago, uno obra monumental que indudablemente jalonara aún más el turismo de Santander, también tuvimos que oír de labios de Rafael Ardila Duarte de qué forma esa parte oscura y negativa del santandereano se hizo presente a lo largo de todo el proceso de construcción de este gran proyecto, para a través de demandas, zancadillas y reclamaciones económicas multimillonarias tratar de hundir, a como diera lugar, la culminación de la obra, porque aquí para ciertos sectores de lo que se trata es de acabar lo bueno que hacen los demás, no importa a qué precio sea.

Posiblemente criterios más zalameros nos recomendarían quedarnos con la sola exaltación de lo que ésta obra es, que sin lugar a dudas es de unas dimensiones que muy posiblemente la coloca entre las mejor en su género en América Latina, pero el silencio cómplice frente a la perfidia humana que cunde como la mala yerba por estos lados, no puede contribuir en nada a profundizar en el debate de porque pudiendo estar mucho más adelante como raza y pueblo en el concierto nacional, debemos conformarnos con cargos de segunda categoría en el gabinete nacional, cuando no nos dan contentillos con Ministras desteñidas y traidoras como la que nos hizo por entre los dedos con la delimitación del Páramo de Santurban y la defensa del agua para las futuras generaciones de nuestros coterráneos.

No hay derecho a que un proyecto como el de Acualago en el que brillan por su presencia los principales industriales y comerciantes de nuestra región, hombres destacados y de una gran solvencia moral, se vea asaltado por los demandas, los rumores, las operaciones truculentas de abogados malintencionados y pendencieros que no le hacen en nada honor el gran valor ético de la justicia, justicia de por si harto desprestigiado en este país de leguleyadas al cual más. A tal punto que el gobernador Richar Aguilar contaba en su intervención en el evento, como hasta última hora lo abrumaron con llamadas telefónicas diciéndole que no asistiera al acto de inauguración de la obra. ¡¿Qué es eso?!, nos preguntamos abrumarnos nosotros…

Pero lo mejor, por encima de toda esa incidía, maledicencia, trapisondas y envidias, nuestra área metropolitana y nuestro departamento de Santander crece y se desarrolla, a niveles tales que hoy por hoy somos el centro de discusión de muchos otros departamentos del país y capitalistas que ven en nuestro crecimiento urbanístico y de atracción en servicios uno de los mejores lugares para invertir en Colombia.  ¿Cómo sería si no fuéramos tan insidiosos y malintencionados con nosotros mismos?  Seguramente nuestro crecimiento económico y social se acercaría con creces a los de Cundinamarca y Antioquia, y los niveles de bienestar social de nuestros coterráneos serian mejores de los de por sí muy halagadores en que nos tienen hoy por hoy las estadísticas nacionales. Alguien decía alguna vez que lo bueno es enemigo de los mejor, y lo mejor sería que no fuéramos tan incisivos con nosotros mismos a la hora de las disputas regionales. Pero posiblemente recurriendo a otro dicho popular, eso es mucho pedir…