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Editorial: ACUERDOS DE PAZ, ¿SERÁ QUE AHORA SÍ?

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

1aa wilfredoCon bombos y platillos desde La Habana el gobierno de nacional y las FARC han prometido entre ayer y hoy un nuevo relanzamiento de los acuerdos de la paz y le han fijado un plazo de 4 meses para llegar a la firma final de este ya largo camino. Ojala tantas bellezas fuera ciertas, pero el gran problema es que en esta materia se han dicho tantas falsedades que hemos caído en el estado caricaturizado en la vieja leyenda del pastorcito mentiroso, cuando a punta de hacer tantos llamados falsos sobre la llegada del lobo, cuando este efectivamente llego nadie le creyó y el animalito termino comiéndose al compulsivo mentiroso.

Ahora bien, debemos repetir una vez más lo que hemos dichos ya hasta el cansancio en estas líneas, y es que como todo ser racional nosotros deseamos que la paz por fin reine en esta convulsionada nación que tanto ha sufrido el embate de los intolerantes de todos los pelambres, pero por ser nuestro oficio el periodismo, por haber tenido que registrar durante tanto tiempo noticiosamente las mentiras perturbadoras de los señores de la guerrilla, no podemos tragarnos enteros los mensajes super optimistas de un gobierno que, él sí, ha usado y sigue usando el tema de la reconciliación de los colombianos de la manera más politiquera de que se tenga conocimiento.

Pero pongámonos positivos, optimistas y digamos que nos vamos a preparar para el pos conflicto del que tanto cacarean los seudo sociólogos que se han reproducido como la mala hierba por estos tiempo en Colombia, precisando que la expresión – pos conflicto – denota que ya no habrá conflictos en el país, lo que leído según lo que lingüísticamente implica el termino, es algo así como un imposible, entre otras muchas cosas porque esta nación psicológicamente es enfermizamente proclive a la violencia, evidencia demostrable no solo por nuestra nuestra añeja historia de sangre y conspiraciones desde nuestra independencia, sino en las diarias expresiones criminales contra las mujeres, los niños, los animales y los indefensos, uno y otro y otro día.

Si lo que los izquierdistas han repetidos hasta el cansancio es cierto, esto es que el clima de injusticia social y desigualdad es la causa objetiva de la violencia en Colombia, nunca como ahora esas casas están más que vigentes entre nosotros, como que orientados por un gobierno excluyente, la mayoría de los sectores marginales y pobres de la nación viven su peor momento, con una capacidad de compra que no les da ni siquiera para adquirir el mínimo de subsistencia de una familia normal, y sin una justicia, salud o educación medianamente buena.

¿Será acaso que por el solo hecho que estos dos señores, el gobierno –en el que no sienten representados todos los colombianos – y las FARC – uno de los grupos armados más odiados de la nación – firmen un papel en el que teóricamente decretan la paz en Colombia, las causas objetivas de nuestras ancestrales desigualdades van a desaparecer inmediatamente? Ahí sí que habría dedicarles a estos genios le pregunta irónica de una clásica canción colombiana: ¿a quién creen que engañan abuelos? Pero el manejo interesado de los grandes medios de comunicación nacionales nos quiere vender un producto del más claro mediatismo informativo como una gran verdad política e histórica del momento.

Pues bien, sentémonos a esperar que pasa dentro de los siguientes 4 meses para ver si, como ya de hecho ha sucedido una y otra vez en este largo y aburrido proceso de paz, la guerrilla no le vuelve a hacer “pistola” a la esperanza de todos de que por fin dejen de hacer daño al país. Claro las FARC dicen que están haciendo historia y la revolución. Lástima que mi limitada inteligencia no me dé para ver de esa forma la acción depredadora de las FARC. Y que no entienda que el gobierno le sigue comiendo carreta a la retórica guerrillera en la Habana. Pero claro, es que ellos son muy “brillantes” y yo no.