Editorial

Editorial: AÑO NUEVO…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

DON CLIMACO 1 (1) bb¿Vida nueva? La verdad es que por encima de toda las versiones oficiales y oficiosas sobre la supuesta gran nueva realidad de Colombia luego de firmado el tal acuerdo de paz con las FARC, lo cierto es que las perspectivas para el 2015 no son las mejores, sobre todo porque la crisis generada por la caída de los precios del petróleo en el mundo nos va a afectar radicalmente, y por encima de lo que diga el mentiroso Ministro de Hacienda, el país no va a poder sostener el crecimiento económico por encima del 4%. Pero como siempre, los grandes resultados en los balances de la actividad económica en este 2014 siguen siendo una gran noticia para los grandes capitales del país, pero no precisamente para los sectores trabajadores a los cuales las mieles de las grandes utilidades no les llega ciertamente.

Ya el reajuste del salario mínimo muestra hasta donde el embudo de los grandes capitalistas colombianos solo sirve para favorecer el bolsillo de quienes más tienen, y un incremento que no llega a los 30 mil pesos mensuales es más que una afrenta para los sectores populares colombianos que habla muy mal de un gobierno que se le entrega miserablemente a la guerrilla pero que trata como a parias a la población trabajadora desarmada, para quienes el discurso de una nueva Colombia de parte del establecimiento oficial, le produce un desprecio airado e incrédulo.

A nivel regional el solo aumento del transporte en Metrolínea – teniendo como base el uso de 4 pasajes diarios –  se lleva 18 mil pesos del supuestamente gran del salario mínimo, y esto sin tener en cuenta toda la gran escalada de alzas que vendrán en enero en los precios de los productos de la canasta familiar, que no se ajustan para nada en ese pírrico 4.8%, ya que los aumentos de precios en los productos básicos  van del 10 al 25 y hasta el 30%, lo que demuestra que el rasero con que se consiente a los productores nacionales no es el mismo miserable que se tiene para con el sueldo de los trabajadores.

De otro lado hay que estar pendiente de que los saldos en la Tesorería de la Nación den para realmente pagar todo ese fabuloso plan de obras que mi buen amigo German Vargas Lleras vive pregonando  a lo largo y ancho del país y que vale unos  cuantos miles de millones de pesos. Por supuesto la estructura de las obras de 4G implica que a los constructores no se les entregara un solo peso hasta que las grandes vías estén terminadas, pero ante situaciones de aprietos económicos y una posible recesión hacia junio de 2015, no deja de ser posible que los grandes inversionistas se pongas nerviosos y reculen en la mitad del camino.

Los voceros oficiales hablan de continuar en la pendiente ascendente en el desarrollo nacional, pero cuando el producto que representa más del 50% de las exportaciones colombianas se va al piso, pensar que esto no afectara el crecimiento económico del país es, cuando menos, estúpido. ¿El estado de ánimo preocupante afectara, por ejemplo, a los compradores de vivienda, uno de los grandes sectores que han movido la economía colombiana y en especial la de Santander en los últimos meses?  No se puede olvidar que el sector industrial viene en un claro estancamiento en los índices de comportamiento de los últimos meses en el país, y podría ser que en un ambiente de crisis estructural otros sectores puedan entrar en barrena.

Hay pues muchos factores en juego como para que no sea tan claro que año nuevo sea vida nueva, y sería bueno que los sectores populares de la nación, en un año de elecciones departamentales y municipales, se pellizcara para sacar del juego a tanto politiquero de oficio que solo fungen como chupasangres de los presupuestos municipales y departamentales. Porque lo que sí es triste es que la plática que cada vez nos sacan más por medio de reformas y más reformas tributarias, terminen en los bolsillos de los tradicionales ladrones de cuello blanco.