Editorial

Editorial: BARBOSA, VÉLEZ Y PUENTE NACIONAL.

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra mCon este mismo título ya he publicado varias columnas en este espacio de la Revista El Crisol, y ello porque esa región del departamento de Santander siempre me ha parecido una de las más apartadas pero también olvidadas de nuestro entorno. Situación que se da, fundamentalmente, porque las posibilidades de comunicación con estos municipios son muy complicadas, no solo por la lejanía de Bucaramanga sino por lo terriblemente mala que es la carretera que nos une en muchos de sus tramos.

En una época en la que las promesas de grandes vías para nuestra región han llovido –que hasta ahora son solo eso, promesas- el tramo Bucaramanga, San Gil, Socorro, Oiba, Suaita y Barbosa, ha sido la gran convidada de piedra de todas estas expectativas en espera que se concreten, y aunque el desplazamiento a los municipios más cercanos, San Gil y Socorro, es realmente sobre un tramo realmente muy buena, de ahí en adelante los dolores de parto comienzan, y la concreción de una hipotética doble calzada hasta el extremo sur del departamento espera a que un mago la haga realidad después de tanta demagogia.

Pero no es solo la comunicación… Los sectores más pobres de los labriegos de los municipios de Barbosa, Vélez y Puente Nacional, viven en las más tristes condiciones de limitaciones y pobreza, con el agravante de que la lejanía de la capital del departamento ha permitido que en esos predios se haya establecido un terrible y feudal cacicazgo político que maneja la opinión municipal y el presupuesto como le da la gana, e impone una dictadura familiar que recuerda las peores épocas del medievo donde, con látigo en mano, los caciques regionales imponían su miserable ley.

De esa parte del departamento no llega ningún tipo de información sobre cómo se está desarrollando este proceso electoral, y aunque medios de comunicación como el nuestro le ha dado prioridad a la información de los más apartados municipios de Santander, ni del sector oficial ni del privado llega noticia alguna sobre lo que efectivamente pasa por esos días en esos lejanos suelos.  Claro, la desinformación es el mejor escenario para los manipuladores de la opinión pública y eso hace factible seguir manteniendo el dominio de unas roscas violadoras de todos los principios democráticos y humanitarios.

Qué bueno sería escuchar a cada uno de los candidatos a la gobernación de Santander haciendo apreciaciones sobre la suerte de esa parte de nuestra región, que en la ruta Barbosa – Cimitarra tiene una vía de la miseria, sustentada en el histórico abandono que esa parte de nuestro departamento ha sufrido por sus elites gobernantes. Mucho nos gustaría señores aspirantes a gobernarnos que habláramos de lo que podrían hacer por esa apartada y olvidada región de Santander.