Editorial

Editorial: BARRANCABERMEJA EN SU NUEVO ANIVERSARIO…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.   

wilfredo sierra 292 años de existencia no se cumplen todos los días y, justamente,  eso es lo que está celebrando nuestra querida Barrancabermeja, una sufrida ciudad que durante el transcurso de su historia ha vivido los vaivenes de los conflictos sociales  como ninguna otra región en el país, pero también la frustración originada por quienes en su nombre han escalado los más grandes cargos del servicio público, pero que además de retórica, no le han dejado una inversión pública y social realmente seria, concordante con el hecho de ser un generador de la más grande riqueza de éste país, el petróleo.

Durante muchos años los miles de millones girados por el gobierno central por concepto de regalías se fueron como en el sombrero de un mago – a la nada inalcanzable – y la diferente sucesión de senadores, representantes, diputados, concejales y alcaldes del Puerto Petrolero no han logrado amainar las terribles desigualdades sociales que, por el contrario, son cada vez más duras e insoportables en la periferia de la ciudad, a donde no llega, en la practica, las promesas de tanto político de oficio que ha pretendido ser la redención de sus gentes.

Hoy la ciudad está sometida a la presión mediática de un gobierno nacional que le promete ríos de miel y leche en desarrollo de cemento, vías y de un nuevo y sorprendente puerto multimodal sobre el Rio Magdalena, pero habrá que esperar que el  tiempo pase y las inversiones en obras públicas – el clásico desarrollismo – se vuelvan realmente tangibles, y no se pierdan en el inmarcesible olvido luego de que los apremios electorales concluyan. Pero si bien es cierto la inversión en cemento y ladrillo produce algún buen número de empleos, eso no quiere decir que las terribles marcas del marginamiento se van a aminorar en las comunas pobres, donde el hambre, la desnutrición, la falta de estudio y la carencia de oportunidades ciertas, hacen que los muchachos barranqueños se metan en empresas criminales sórdidas, de las que no es tan fácil salir  con vida.

Pueden que la fiesta y la parranda de una celebración sean buena para pasar una buena noche de rumba,  pero más que pan y circo, pueblos como el barranqueños necesitan ante nada, que una política económica y social de acción integral busque, de alguna forma, aminorar las diferencias odiosas entre quienes desde la política y la burocracia oficial lo tienen todo, y sus hijos más pobres,  que ven que tras de cotudos – la pobreza – les llega las paperas del pandillismo, el tráfico y el consumo de alucinógenos, la  prostitución, y tantas formas de degradación social que no hace ciertamente agradable  la existencia.

Por último, no sobra recordar que un gran anhelo de los santandereanos es una vía Bucaramanga – Barrancabermeja por fuera de los odioso coluviones que hace que nada de lo que se construya sobre ellos sea realmente estable, y aunque nuestro gobernador Richard Aguilar ha dado una fuerte pelea para conseguir ese logro, parece que una vez más nos vamos a quedar con los crespos hechos, porque los duros del paseo se van a salir con la suya.

Quiera el Gran Arquitecto del Universo que dentro de los siguientes 92 años las cosas puedan cambiar para nuestra querida y amada Barrancabermeja, y ojala de la celebración de las fiestas de este aniversario no quede solamente la resaca tormentosa de guayabo,  que a veces dura más que las pocas horas de parranda.