Editorial

Editorial: BUCARAMANGA, ¿LA GRAN PANACEA EN EMPLEO?

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo-sierra-m6Cada vez que el Presidente Santos viene a Bucaramanga en su función de inaugurar obras o prometer otras que serían, según se desprende de los titulares de prensa, la gran redención de esta región en materia de desarrollo, no deja de coincidir o recordarnos –depende el caso- que según las estadísticas del Dane, es esta una de las ciudades con menor desempleo en Colombia y, por lo tanto, supuestamente, una de las grandes panaceas y urbes deseables para vivir como ninguna otra en el mundo.

En una sociedad que vive de titulares de prensa, tal afirmación daría para que nadie por las calles del área metropolitana de Bucaramanga se preocupara absolutamente de nada y se dedicara a disfrutar de lo que en teoría seria el paraíso terrenal en esta vida. Pero tal percepción inmediatista de las cosas tiene tanto de largo como de ancho y miremos porque: en primer lugar desde tiempos inmemoriales el Dane ha sido considerado el portavoz oficial de los intereses de cada gobierno, y aunque su equipo de estadísticas en busca de mediciones económicas y sociales tienen un cierto peso, la verdad no da para poner las manos en el fuego por todos los datos del Dane.

En segundo lugar desde que el empleo informal dejo de considerarse desempleo disfrazado y paso a contabilizarse en el la columna del empleo formal, el gobierno se precia, hipócritamente, de unas tazas laborales que según la misma administración son “revolucionarias”. Pero no deja de ser obvio que en esa apreciación aplica la misma lógica que va a usar para consultar a los ciudadanos en cuanto al acuerdo de paz con la guerrilla: bajando el censo electoral arbitrariamente para decir que es lo mimo ganar por 5 que por 20. Es decir haciendo trampa.

Esa realidad es más que perceptible en la ciudad de Bucaramanga donde la cifra de vendedores ambulantes –centenares-, más los moto taxistas –centenares- y el transporte informal o pirata –centenares-, aunque son perseguidos por las entidades oficiales, se contabilizado como trabajos formales para las encuestas. ¿Otra vez trampa? Hay que no vivir en la ciudad o ser de ciertos estratos sociales altos – como los integrantes de las entidades gremiales- para no darse cuenta de la terrible tragedia social y humanitaria que sufren los sectores marginados de Bucaramanga, verbigracia el norte o todo el mar de sub urbanizaciones que rodean a Morrorico, como para tragarse entero el cuento de que ésta es la ciudad modelo y el paraíso de Colombia.

¿Modelo en qué? ¿En transporte? Metrolinea ha sido desde sus inicios un verdadero fracaso y la movilidad en general en toda el área metropolita es un desorden de locura que le hace a uno tirar madres cuando está en medio de esos trancones de nunca acabar que, además, exprésemolo con franqueza, no van a desaparecer cuando las obras del Tercer Carril estén terminadas. ¿O acaso somos modelo en seguridad? ¡No jodas! Cada día más y a pesar de los grandes esfuerzos de la Policía Metropolitana y el Ejército, la delincuencia va ganando terreno entre nosotros hasta el punto de que ciertos núcleos viven en verdadero pánico traumático cuando salen a la calle. En el Barrio Provenza, donde vivo, son pan de cada día la rotura de vidrios de los vehículos parqueados cerca de los comederos elegantes del sector, para saquearles sus pertenencias. ¡Y hasta una alta oficial de la policía fue víctima hace un par de que días de este tipo de acción delincuencial mientras compartía con sus amigos y familiares una deliciosa pizza! ¿Es eso un paraíso?

Gobernar a punta de titulares de prensa es muy fácil pero no siempre lo que por ese medio se vende corresponde a la realidad que viven las sociedades. A Santander no solo éste, sino muchos Presidentes, han venido a ofrecernos esta vida y la otra y, la verdad, de tanta promesa poco queda. Nos hicieron un gran pistolón con la oferta de la modernización de la refinería de Barrancabermeja. Y con la Central Hidroeléctrica del Sogamoso, ¡que supuestamente seria la gallinita de los huevos de oro de Santander!, nos vuelven a hacer la gran grosería con los dedos de las manos, y ya casi que ni como turistas podemos ir a ver la represa, porque una vez más somos extraños en nuestra propia tierra. ¡Qué desgracia!

Dios quiera que como muchos expertos prevén, no sea cierta ya la existencia de una burbuja inmobiliaria que daría al traste con todo el desarrollo de aquí en adelante que el sector de la construcción en Bucaramanga y toda su área de influencia nos ha dado, porque ahí sí que lo del cuento de hadas se acabaría de desboronar como un castillo de naipes. Lo que vive el mundo en materia de finanzas no es precisadamente una época de oro, y si como todo hace prever las consecuencias macros se van a sentir en serio en el comportamiento microeconómico de nuestro país, departamento y ciudad, la vamos a tener negra. No hay que olvidar, para dormir con más elementos de juicios en la cabeza, que la Calificadora de Riesgos Internacional Standard & Poor’s bajo de manera sustancial la valoración de nuestra economía en el mercado de valores internacional, con lo que tan importante entidad financiera le dijo claramente al gobierno nacional que está viviendo de ingresos que no tiene. –Es decir girando cheques “chimbos”- Luego pareciera que la “cañadera” del habilidoso jugador de póker está llegando a su final. Y con ella las ilusiones alegres de quienes por estos provinciales predios nos creemos todos los cuentos que nos venden en cada visita presidencial.