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Editorial: BUCARAMANGA, ¿PREPARADA PARA LA GUERRA CIVIL VENEZOLANA?

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Por Wilfredo Sierra Moreno.   

WILFREDO SIERRA MORENOLo único que le espera a Venezuela después de la brutal y arbitraria detención del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, por parte de la ignominiosa dictadura que gobierna al vecino país, es la guerra civil. Maduro ha demostrado que es un bárbaro, un patán sin cultura y escrúpulos, pero la historia universal es clara en que los pueblos, tarde o temprano, por el método que sea, se sacude de sus verdugos criminales. Pero la destorcida en Venezuela no va a ser para nada incruenta, porque desde los tiempos del mismísimos Chávez, los ideólogos de la supuesta revolución bolivariana se encargaron de llenar de armas a los sectores populares que respaldan a los hijos bastardos de Bolívar que, en su nombre, están llenado de ignominias a esa américa mestiza.

Pero ojo porque lo primero que producen las grandes guerras civiles son desplazamiento en masas y, vista la estructura geoeconómica del oriente colombiano, el único destino cierto de cualquier venezolano en busca de buen puerto seguro o nacional repatriado, es la ciudad de Bucaramanga que, por sus índices de comportamiento económico y desarrollo, ofrece la sensación generalizada de ser un polo de riqueza. De hecho, sin que no lo hayan contado los especialistas en convocar a ruedas de prensa para decirnos solo lo que les conviene, el primer gran desplazamiento ya materializado hasta ahora es el de los grandes capitales de inversionistas venezolanos no chavistas, que han engrosando, y de manera importante, el circulante de dinero que dinamiza el gran desarrollo urbanístico y comercial de la ciudad y su área metropolitana.

Pero después de los ricos vendrán los pobres y en grandes masas, porque lo que se vive allende la frontera no es nada pero nada agradable, y cuando además de la escases, el hambre y la zozobra, viene también la bala contra los más pendejos e indefensos, todo el mundo quiere poner, y con razón, pies en polvorosa.  Esos hechos, en el análisis prospectivo de unos buenos gobernantes y reales líderes gremiales, deben ser tenidos en cuenta con mucha seriedad, so pena que la evidencia de los sucesos inmediatamente futuros nos cojan fuera de base.

De hecho en el análisis histórico de las relaciones de Santander y Bucaramanga con Venezuela ya hemos tenidos varios golpes bajos, como el haber tenido que echar por la borda toda una estructura de producción regional destinada casi que exclusivamente para atender la demanda de Venezuela, y el que nuestros tramposos vecinos le hayan birlado, de manera impune, grandes cantidades de dinero a nuestros industriales por concepto de exportaciones de productos que nunca nos pagaron. Por supuesto, personalmente no estoy de acuerdo con la tesis sostenida hace algunos años por una importante señora de nuestro entorno, que ante el hecho innegable de la llegada de ciudadanos de todas las regiones circundantes a nuestro departamento a la ciudad de Bucaramanga, planteara que había que identificarlos, reducirlos a guettos como en la época de la persecución nazi contra los judíos y después sacarlos a patadas de la ciudad.

La pertenencia al género humano implica solidaridades fraternales que no se puede obviar fácilmente con presunciones clasistas de mal gusto, y en casos de guerras hay tratados internacionales claramente estipulados que imponen obligaciones inalienables a las sociedades de todos los confines del mundo.  Pero, ¿si conocemos estos tratados y las obligaciones que ellos nos imponen? ¿Podemos prever lo que se nos puede venir encima a nosotros como ciudad fronteriza de una nación en guerra? Quiera la vida que en momentos tan cruciales para nuestra ciudad, nuestro departamento y nuestra América Latina, sepamos asumir con la debida responsabilidad las obligaciones que nos tocan…