Editorial

Editorial: ¡CESO LA HORRIBLE NOCHE!

Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profileLa destitución del alcalde de Bogotá, señor Petro, termina una larga jornada de espectáculo demagógico de un hombre con un ego desbordado y que en su megalomanía se cree la encarnación del gran caudillo histórico de Colombia, gran caudillo que, dicho sea de paso, demostró en su paso por la administración de la capital de la república la más crasa incapacidad para hacer cosas acertadas como gobernante. Ya decía acertadamente hace algunos años el doctor Alfonso López Michelsen, que una cosa es hacer discursos demagógicos desde la oposición y otra muy diferentes hacer tareas acertadas de gobierno

Pretender que cualquier funcionario o ciudadano puede estar a salvo de la acción de las autoridades fiscalizadoras y de investigación de un estado, hace parte de la arrogancia desequilibrada de los hombres seudo revolucionarios de todo el mundo, y empezando por el actual dirigente Ruso y continuando con el genocida Maduro de Venezuela, la incoherencia, la carencia de respeto por los valores humanitarios universalmente aceptados y la presunción de ser los determinadores del destino de sus pueblos, hace parte de esa enfermedad mental de esos nuevos déspotas que se auto determinan los nuevos mesías de la historia.

Ahora, el caudillo Petro nos amenaza con recorrer todo el país para llenar las plazas públicas y poner a temblar el establecimiento colombiano. ¡Qué miedo! Tristemente estos enfermos de pretender ser supuestos auto determinadores de la historia de los pueblos, en su miopía descomunal, no pueden ver que al jugar a ser los Superman de su propio drama personal, terminan en el papel de simples Chapulín Colorado, claro, sin la chispa y la creatividad del genial humorista mexicano.

Desafortunadamente el egocentrismo desbordado es el peor enemigo de estos súper libertadores de la época moderna, y aunque el egocentrismo está presente en todos los dirigentes políticos de todas las corrientes ideológicas, no siempre llega a los extremos alucinados de quienes son capaces de producir las pataletas de personajes como el señor Petro. Pero hay que decir en honor a la verdad, que en la historia recientes de los gobernantes de izquierda, se han producido hombres tan ponderados como el ex presidente del Brasil, Luis Inácio Lula  da Silva, el ex presidente socialista de España, Felipe González y la misma actual presidente de Chile, Michelle Bachelet, que ya hizo un gobierno excelente en ese país y ahora comienza su segundo periodo.

Pero es que la ponderación y la condición de estadista no es una circunstancia de todos los seres humanos y, como dice el refranero popular, no se le pueden pedir peras a un cactus.