Editorial

Editorial: CHINA Y EL BUDISMO.

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wilfredo sierra mPor Wilfredo Sierra Moreno.

Los lectores de El Tiempo nos encontramos ayer con la sorprendente noticia de que  el Dalái Lama, el decimocuarto de una jerarquía ininterrumpida de 623 años, podría dar por terminada la centenaria tradición que sustentada por los budistas Galupas, permitió la orientación espiritual de ese importante y numeroso grupo de los budistas del mundo. ¿La razón? Los señores del Comité Central del Partido Comunista de China que mantiene la arbitraria decisión de la invasión de El Tíbet, ha resulto también, de manera bastante estúpida, tratar de regular un aspecto tan íntimo y misterioso como es el de la designación de la reencarnación de quién sucederá a Tenzin Gyatso como realmente se llama el Décimo Cuarto Dalai Lama.

Los estúpidos, arbitrarios, dictadores y barbaros miembros del gobierno Chino que invadió al Tíbet  en 1959, y desde entonces se han dedicado a tratar de borrar todo vestigio de lo que ha sido una de las más grandes tradiciones filosóficas del mundo, buscan a dedo un Dalai Lama títere a sus intereses políticos y económicos para tratar de seguir destruyendo  una cultura milenario que durante el curso de los años de existencia le ha aportado a la humanidad uno de los más precisos y científicos  métodos para entender el mundo, la vida y su razón de ser.

Desafortunadamente al momento de la muerte del XVI Karmapa, el Dalai Lama cayó en la trampa de hacerles el juego a los comunistas chinos, cuando violentando el procedimiento riguroso y tradicional del budismo Karma Kagyu que seguimos la mayoría de los occidentales que abrazamos esa filosofía, acepto la imposición de un Karmapa designado arbitrariamente por el establecimiento Chino. Posiblemente Tenzin Gyatso pensó que con eso ganaba tiempo y espacio en la dirigencia del comunismo chino, albergando la entendible esperanza de que en algún momento se le devolviera de autonomía y libertad al Tíbet.

Pues tal independencia del país de los budista no ha llegado y no llegara y ahora, en una nueva jugada frívola y oportunista del Comité Central del Partido Comunista Chino, los herederos de Mao Tse-tung han dicho que ya han designado  al sucesor del actual líder espiritual de los Galupa. A lo que el máximo jerarca de esta tradición ha contestado que él será el último jerarca del linaje, por lo que deja sin piso la jugada maquiavélica de tener un supuesto nuevo Dalai Lama, pero títere y proclive a los intereses del gran imperio amarillo.

“La Institución del Dalai Lama existe desde hace cinco siglos. Esta tradición puede detenerse en el Décimo Cuarto Dalai Lama que es muy querido. Si hubiera un Décimo Quinto y avergonzara esta función, la institución sería ridiculizada”, expreso Tenzin Gyatso, quien al clausurar de esta forma la sucesión tradicional, deja sin piso a los tramposos comunistas que, como siempre, jugando sucio, pretenden imponer sus arbitrarios caprichos.