Editorial

Editorial: COLOMBIA DESPUÉS DE CHINA EN CRECIMIENTO ECONÓMICO.

wilfredo sierra 2Por Wilfredo Sierra Moreno.

En una de esas noticias que sorprenden, hoy el señor Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, nos madrugo a dejarnos conocer que con un crecimiento económico en el primer trimestre de este año del 6.4%, somos, después de China, la segunda economía más fuerte del planeta, y eso, desde luego nos debe alegrar a todos. Sin embargo sobre los resultados globales de los economistas hay que hacer precisiones necesarias, porque cuando se desglosan las cifras resulta que los beneficios de las buenas noticias no llegan a todos de la misma forma y terminamos en lo de siempre: que quienes más engordan su patrimonio son los que tienen más.

Una de las principales locomotoras del desarrollo del actual gobierno, el de la minería, es un área en la que hay muy serios y preocupantes interrogantes, no solo en cuanto al hecho que muchas veces se lleva por delante todo el criterio ecológico de la nación, sino que igualmente, como se acaba de comprobar con una de las empresas a la que no se le renovó la licencia, las regalías que le quedan a la tesorería de la nación por el negocio con nuestros recursos minerales son mínimas y terminamos haciendo fiestas porque el dinero que produce el sector minero-energético termina en los bancos extranjeros.

Nunca dejara de ser una aberración funcional de la economía colombiana que la mayoría de las utilidades del balance anual del país se lo lleve el sector financiero, quien con tazas usureras por la prestación de sus servicios, exprime dolorosamente el bolsillo de sus usuarios. El gobierno ha intentado poner freno a muchos de los excesos de bancos y entidades financieras, pero casi siempre la cosa se queda en promesas que en la práctica no se cumplen. Pero claro, uno de los principales banqueros colombianos no solo concentra en sus manos muchas empresas sino que también maneja los principales medios de comunicación nacionales. Eso de la concentración del poder en unas pocas manos está cada vez más al orden del día entre nosotros.

Desde el punto de vista teórico y práctico, el desarrollo en infraestructura vial es fundamental para una economía que está creciendo, pero entre nosotros a pesar de las promesas halagadoras de todos los días del ministerio respectivo, la construcción real de esa infraestructura es demasiado lenta y, con todo  lo que se ha intentado hacer al respecto, los procesos burocráticos de contratación y manejo de dineros a la hora de convertir los pesos en kilómetros nuevos de carreteras e interconexión, deja mucho que desear.

Resulta una de esas ironías crueles de la economía y de los economistas, que mientras los balances de las grandes empresas producen utilidades multimillonarias, a la hora de discutir los términos de un nuevo aumento del salario mínimo cada año, ahí si hay que apretarse los cinturones, porque según los  conspicuos teóricos de los gremios y de los brillantes genios del gobierno, cualquier punto de más en ese aumento colapsaría la economía nacional. Pareciera que como dicen las gentes en su refranero popular, “todo lo del pobre es robado”. En fin, los interrogantes entre los buenos resultados estadísticos y la vida practica de las gentes del común son grandes, y ahora que estamos más en contacto con la realidades socioeconómicas del Brasil por lo del Mundial de Futbol, hemos podido ver como la “gran economía de Latinoamérica”, uno de los fenómenos mundiales de crecimiento y desarrollo en el planeta, no ha logrado pasar esos éxitos a sus gentes de la barriada, y la pobreza y el desarraigo son una verdad de a puño entre millones de seres de esa gran nación.

¿Podremos creer nosotros que al haber sido la segunda nación en el mundo en crecimiento en el primer trimestre del 204, se va a producir la gran reducción de la pobreza, de la que dicho de paso ya abusa haciéndose  publicidad el gobierno nacional?  Como dijo el ciego, “amanecerá y veremos”. Aunque todos sabemos que amaneció y el pobre invidente no recupero la vista…