Editorial

Editorial: CUANDO LOS PROCESADOS SE VUELAN DEL PAÍS…

WILFREDO2014-baja bbPor Wilfredo Sierra Moreno.

La estrategia de Andrés Felipe Arias de poner pies en polvorosa  ante la inminencia de su condena en el proceso que se le sigue no es la primera ni será la última en un país donde personajes como el ex Presidente Álvaro Uribe Rueda tiene como estrategia impulsar a los exfuncionarios de su gobierno para que busquen refugio en otras naciones, para escapar a la acción de la ley Colombia. La exdirectora del DAS María del Pilar Hurtado y el ex comisionado de paz Luis Carlos Restrepo, hacen parte de los funcionarios del gobierno Uribe que, argumentando ladinamente una falta de garantía en este país, no tuvieron el valor de enfrentar las consecuencia de sus actos frente al esquema jurídico colombiano…

Pero es que aquí la justicia no solo es para los de ruana sino que los exponentes de las diferentes ramas del poder judicial, Corte Suprema de Justicia, Corte Constitucional, Comsejo de Estado,  Corte Suprema de Justicia y Consejo Superior de la Judicatura han caído en unas prácticamente no propiamente ejemplares, que a la lentitud tradicional y la corrupción que nunca ha estado ausente por entre los juzgados y los expedientes de los procesos penales y administrativos, dejan un sabor más que amargo sobre la supuesta “dignidad” de la justicia.

Con los antecedentes de Hurtado y Luis Carlos Restrepo, era más que sospechable que Andrés Felipe Arias cogiera los caminos de Villa Diego, pero aquí la perspicacia investigativa y de prevención de fallas estructurales en el cumplimiento de la ley no funciona, y el cretinismo hipócrita para hacerse los locos facilitando la evasión de la ley es una vieja práctica que, desgraciadamente, pareciera que ya a nadie sorprende. La justicia colombiana es injusticia institucional y solo los majaderos que no tienen poder ni grandes cantidades de dinero, terminan pudriéndose en vida en las cárceles nacionales.

Cárceles que, dicho sea de paso, son unas verdaderas cloacas humanas, no solo por los índices desesperantes de hacinamiento, sino por las injusticias que se viven adentro de ellas,  gracias a los poderes mafiosos que arman funcionarios corruptos y detenidos poderosos, que hacen hoy por hoy que salir de allí con vida o con sanidad mental de allí, sea un verdadero milagro.  Y para todo teórico elemental de política,  estado que no pueda garantizar la práctica de la justicia es estado que no es viable. Y ello es cierto a pesar de toda la literatura oficial que nos habla de que vamos a vivir en el inmediato futuro realidades nacionales deslumbrantes, en las que hipoteticamente, ríos miel y leche van a correr entre nosotros.

Digámonos que vanos a dejarnos engañar estúpidamente de éste nuevo cuento de la Nueva Jerusalén colombiana, como cuando el señor Cesar Gaviria con su gobierno y la Asamblea Nacional Constituyente nos dijo “bienvenidos al futuro”. Un futuro que desde entonces ha sido bien negro, sobre todo por la acción de su “brillante” apertura económica. Futuro que solo ha servido para que él le habrá camino a su hijo en la política, a tal punto que lo hará Ministro del próximo nuevo gobierno de Juan Manuel Santos. ¿No será el nuevo Ministro de Justicia? Esperemos a ver…